Esta semana, ABC Rural estuvo de gira con el equipo de Capeco por varios departamentos de Paraguay; la impresión que dejó el recorrido es que este año podría bajar el área de siembra de trigo. Las razones son múltiples, pero los números hablan solos. “Mantenemos la esperanza de llegar a por lo menos unas 300.000 hectáreas de siembra”, señala Mohan Kohli, consultor internacional de Capeco.
Maíz, soja tardía y silos llenos
Tres factores confluyen para reducir el área. En el norte del país, el maíz ocupó gran parte del espacio disponible y dejó poca tierra libre para el cultivo de invierno. La cosecha de soja zafriña, que aún estaba en progreso al momento de la gira, está agotando la ventana de siembra triguera.
“Si siembran trigo a finales de mayo o junio, lo cosechan casi en octubre, y la siembra de soja en octubre tiene bajos rendimientos”, explica Kohli. A eso se suma que aún hay trigo almacenado en algunos silos, lo que desalienta a muchos productores a apostar por el cereal.
Nuevas variedades nacionales en 2027
La dependencia actual de semillas provenientes de Brasil tiene una explicación histórica. “Desde el 2018, cuando liberamos la variedad Itapúa 90, hubo dos heladas fuertes que golpearon severamente las áreas semilleras”, detalla.
Aunque en 2021 se liberaron tres nuevas variedades –Itapúa 100, 105 y 110– problemas de pureza impidieron su entrega masiva a productores. Sin embargo, Genepar, empresa formada por la Cooperativa Colonias Unidas y Agro Santa Rosa, ya trabaja en la multiplicación de semillas madre de cuatro nuevas variedades que llegarán al campo en 2027.
Año de El Niño: aplicaciones preventivas
Los pronósticos apuntan a una campaña con lluvias por encima de lo normal y calor en primavera. Condiciones ideales para enfermedades de la espiga. Las variedades paraguayas muestran buena resistencia a enfermedades foliares, pero en floración y llenado de granos el riesgo es parejo para todas. La recomendación de Kohli es clara: aplicaciones preventivas y sin demora.
Argentina mira al trigo paraguayo
El cereal nacional tiene un atributo que lo diferencia: calidad panadera superior a las variedades de genética francesa que predominan en Argentina. Brasil lo sabe hace décadas y lo mezcla con su trigo para elevar la calidad de la harina. Ahora los molineros argentinos buscan hacer lo mismo.
En cuanto al precio, las señales son alentadoras. “En Brasil, Argentina y Paraguay está bajando el área de siembra también. Además, en EE.UU. el invierno y la sequía están golpeando los cultivos de trigo; el precio podría ser interesante este año”, anticipa Kohli.
Las ventas a futuro aún no se instalaron en el sector triguero paraguayo, el riesgo climático sobre calidad y volumen es el principal freno, pero la tendencia global favorece al productor que aguante la campaña.
