El movimiento estuvo impulsado, principalmente, por dificultades en los flujos agrícolas de la región del Mar Negro y por condiciones meteorológicas adversas en importantes zonas productoras. Bloomberg señala que durante el trimestre las cotizaciones del maíz y del trigo en Chicago aumentaron alrededor de 15%, mientras que la soja avanzó 13%.
Los indicadores de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) también reflejan mayores presiones sobre los mercados de alimentos. Su Índice de Precios de los Alimentos alcanzó 133,3 puntos en agosto, con un aumento de 1,9% mensual y 2,5% interanual, aunque todavía se ubicó 16,8% por debajo del máximo registrado en marzo de 2022.
El índice de cereales de la FAO avanzó 2,2% mensual, mientras que los precios internacionales del trigo aumentaron 2,6% y los del maíz 2,5%. Sin embargo, la situación de oferta no es uniforme. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que las existencias de maíz al 1 de septiembre alcanzaron 2.100 millones de bushels, 35% más que un año antes. En contraste, las existencias de soja disminuyeron 3%, mientras que las de trigo totalizaron 1.850 millones de bushels, con una caída interanual de 14%.
Para Paraguay, la recuperación de las cotizaciones coincide con un fuerte crecimiento de las exportaciones de soja. De acuerdo con el BCP, entre enero y agosto de 2026 los envíos de soja en grano alcanzaron US$ 2.886,6 millones, 45,9% más que en el mismo periodo del año anterior. En volumen, las exportaciones llegaron a 7,4 millones de toneladas con un incremento de 37,3%.

Sin embargo, la mejora de los precios internacionales no se traduce íntegramente en una mayor rentabilidad para el agricultor. La campaña comenzó con una estructura de costos más elevada, principalmente, por el incremento del precio del combustible y de los fertilizantes.
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El encarecimiento del gasoíl repercute sobre las labores de siembra, fumigación y cosecha, además de elevar los gastos de transporte de los granos. Se suma el aumento del precio de los fertilizantes, en un contexto de mayores tensiones en Medio Oriente y perturbaciones en los mercados internacionales de energía e insumos agrícolas.
Referentes del sector sojero paraguayo señalan que los costos de producción en dólares aumentaron entre 10% y 12% entre 2025 y 2026, impulsados por fertilizantes y combustibles. Para una hectárea de soja, las referencias sectoriales muestran un incremento desde alrededor de US$ 600 hasta aproximadamente US$ 750, aunque el valor final varía de acuerdo con el manejo productivo y la tecnología utilizada.

Dentro del sector también se manejan incrementos adicionales cercanos a US$ 100 por hectárea en determinados establecimientos durante esta campaña, asociados fundamentalmente a mayores gastos de laboreo y fertilización.
A estas presiones se agrega la apreciación del guaraní. Los ingresos del productor están vinculados, principalmente, al dólar y a las cotizaciones internacionales, mientras una parte de los gastos, como salarios, transporte, combustible y determinados servicios, debe pagarse en moneda local. Con un dólar más bajo, el productor necesita destinar una mayor cantidad de sus ingresos en dólares para obtener la misma suma en guaraníes y cubrir estos compromisos.
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De acuerdo con estimaciones del sector, la combinación de un dólar más bajo y el incremento del combustible elevó los costos agrícolas entre 15% y 20%. De esta manera, una parte de la recuperación observada en las cotizaciones internacionales termina siendo absorbida por mayores costos operativos y por un tipo de cambio menos favorable para el exportador.
El escenario para el agro paraguayo es, por tanto, mixto. Los mejores precios internacionales y el crecimiento del volumen exportado favorecen el ingreso de divisas, pero los mayores costos de combustible y fertilizantes, junto con la apreciación del guaraní, reducen el margen efectivo del productor.
En esta campaña, la rentabilidad dependerá no solamente del comportamiento de la soja, el maíz y el trigo en los mercados internacionales, sino también de la evolución de los insumos y del tipo de cambio local.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.
