Según capricho

Como si fuese que viajamos montados en el carrito de una montaña rusa. Así de mareados y desorientados pareciera que avanzamos en el proceso de vacunación y en el intento por abrirnos paso en medio de la pandemia de covid-19.

El 22 de febrero, con la aplicación de Sputnik V, Paraguay iniciaba su plan de vacunación contra el covid-19. Poco más de cuatro meses después, con la llegada de 1 millón de Pfizer -el mayor cargamento recibido de una sola vez, donación de Estados Unidos-, el Gobierno habilitó el 12 de julio el mega vacunatorio del ex Aratiri y anunció que a partir de entonces la inoculación no pararía hasta llegar a todos los habitantes del país.

Con explosión de fuegos artificiales y en un ambiente de fiesta, las autoridades sanitarias celebraron esa segunda quincena de julio que finalmente habían llegado a inmunizar... 1 millón de habitantes!! Un millón de una población objetivo de 4.300.000 personas, en más de cuatro meses y con 14.000 muertos por covid-19. Lamentable.

Una semana después el ministro de Salud, Julio Borba, anunció que para seguir con la campaña de vacunación iban a usarse las 500.000 dosis de Pfizer que se habían guardado para segundas dosis. Apenas se había celebrado que nunca más pararía el proceso de inmunización, pero ya de nuevo comenzaron a usar las reservas.

Ayer, el director del Programa Ampliado de Inmunización (PAI), Héctor Castro, volvió a decir que sólo quedan 100.000 Pfizer y que se acabarán la próxima semana. No descartó que lleguen más dosis, pero dijo que él no tiene competencia para anunciarlas. A propósito: también faltan segundas dosis de Sputnik V para 380.000 personas que tienen que vacunarse en agosto. Y también urgen dosis de AstraZeneca. O sea, todavía no terminamos julio y de nuevo estamos a la deriva.

Las promesas del Mecanismo Covax y del Fondo Ruso de Cooperación siguen siendo apenas eso y las dosis que compramos no llegan. Aún no sabemos cómo vamos a empezar agosto, pero nuestro ministro de Salud está en Estados Unidos negociando vacunas para el 2022. Y en esta coyuntura, justo cuando los índices de enfermos, muertos, internados por covid comenzaron a bajar por el curso natural de la pandemia, ingresó al país una nueva variante, la Delta.

Mientras las autoridades analizan combinar vacunas, reiniciar todo con otra plataforma, comprar más, abrir o cerrar vacunatorios, lamerse un dedo y levantarlo para ver hacia dónde sopla el viento; todos seguimos viajando desorientados, mareados, al capricho de esta montaña rusa sin fin y de lo que decida el virus del covid-19.

mariana.ladaga@abc.com.py