La confesión de Zuckerberg

Mark Zuckerberg, creador y dueño de Facebook, la mayor red social del mundo, confirmó, en una entrevista que le realizó Joe Rogan, conductor del mayor podcast del mundo (“The Joe Rogan Experience”, vía Spotify) esta semana que pasó, que ordenó censurar en Facebook toda la información referida al contenido de una computadora de Hunter Biden, hijo del presidente de EE.UU.

La computadora de Biden (hijo) contiene datos sobre comisiones cobradas por él de compañías ucranianas y chinas, que fueron publicados por el New York Post, que también censurada en Facebook, Twitter y demás redes sociales.

Zuckerberg confirmó que la censura le fue solicitada por el FBI (Federal Bureau of Investigations, policía federal de EEUU), que también fue el que la solicitó a las demás redes sociales alegando que los datos eran “desinformación rusa”.

Los datos también fueron censurados, y también descalificados como “desinformación rusa”, por todos los grandes medios de comunicación norteamericanos: CNN, ABC, MSNBC, Washington Post, New York Times y el largo etcétera de sus afiliados y redes. Lo propio hicieron las agencias gubernamentales europeas de noticias EFE (España), AFP (Francia), DW (Alemania), BBC (Reino Unido) y las privadas Reuters y AP.

El pedido de censura del FBI a Zuckerberg, según relató el magnate, se produjo en octubre de 2020, semanas antes de las elecciones generales norteamericanas.

Una oficina burocrática del Estado norteamericano, el FBI, impidió así a millones de electores estadounidenses acceder a información relevante sobre la integridad de familiares del entonces candidato, y hoy presidente, Joe Biden.

El FBI usó indebidamente, ilícitamente, sus funciones en provecho de sus gestores fácticos, totalmente fuera del control político que corresponde en una democracia funcional, violando de manera grosera las garantías de la Primera Enmienda de la Constitución de EE.UU. establecidas para asegurar a cada ciudadano el acceso a información libremente producida.

Y Zuckerberg confirmó que, en ese acto sin precedentes, fueron cómplices él y los medios. Los medios y las redes participaron activamente de ese acto.

Lo mismo hicieron, pero a nivel mundial, a iniciativa de la empresa Pfizer, con respecto a cualquier discusión sobre las vacunas para el covid, como se indica en la investigación desarrollada por la Defensora del Pueblo (Omdusman) de la UE, Emily O’Reilly, sobre las comunicaciones entre Ursula van Der Leyen, presidenta de la Unión Europea, y los directivos de Pfizer.

Se podrá decir, y se dice, que nadie puede impedir, sin violar la libertad de prensa, el concierto de medios de comunicación para publicar o no publicar cosas. Sin embargo, un concierto organizado desde la burocracia pública a instancias de intereses particulares para establecer la censura para beneficiar a dichos intereses es corrupción pura y dura.

evp@abc.com.py

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