Sin embargo, en estos 34 años de democracia ¿qué aprendimos quienes nos oponemos al totalitarismo?
Particularmente, nací meses después de que cayera el régimen de Alfredo Stroessner, sin embargo, considero que seguimos sufriendo las consecuencias de 35 años de uno de los peores episodios de nuestra historia.
Hace poco escuche a Rogelio Goiburú, director de reconstrucción y memoria histórica, incansable luchador por rescatar los restos de nuestros compatriotas quienes valientemente dieron sus vidas por una sociedad democrática y mejor, hablar de cómo el stronismo “plantó sus huevos” en la justicia paraguaya.
No es muy difícil materializar esa idea, considerando que por más evidencias y testimonios que existan, hay más de 450 represores y colaboradores del dictador que fueron identificados, según la misma Comisión de Verdad y Justicia, y tan solo 9 fueron condenados. Estos 450 no solo gozan de total impunidad por los atroces hechos cometidos durante la dictadura, además muchos ostentan fortunas mal habidas, sin que exista una mínima esperanza de recuperar lo que es del pueblo.
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Esa impunidad se ve reflejada en cómo esta parte nefasta de la historia paraguaya no se enfatiza, rememorando cada 2 y 3 de febrero como el inicio de la era democrática y de la importancia de poder vivir en libertad de pensamiento, expresión y organización, tanto desde las instituciones del Estado, como de la mayoría de las organizaciones sociales.
Pese a eso, ver a personas como Rogelio y muchos más que también se mantuvieron en la lucha pese a toda la adversidad, el cansancio, la falta de recursos económicos, da un impulso para continuar y buscar la justicia que aunque a veces tarde, también llega.
Si bien estamos ante un escenario donde sucesivamente el Partido Colorado mantuvo la hegemonía del poder, gracias en gran parte a lo que le dejó la dictadura, hoy se puede dar una batalla en cada elección gracias a la lucha de nuestros padres, madres y abuelos, quienes con persistencia y sacrificio, lucharon para que podamos ser libres.
Y lo más importante de todo, aprendimos que dentro del juego de la democracia, se puede vencer a los herederos del poder dictatorial, bajo la unidad que centralice el descontento de la ciudadanía.