Sin oposición y con viento a favor, por ahora

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Como todos los mandatarios al inicio de su gestión, Santiago Peña comienza con viento a favor. Tras algunas dudas, está prácticamente confirmado que habrá presidentes cartistas en ambas cámaras del Congreso y una mayoría que le facilitará la aprobación de los proyectos. La pregunta es por cuánto tiempo se mantendrá este escenario favorable.

La disputa actual por votos para los cargos de las mesas directivas en ambas cámaras legislativas expuso una cuestión que nadie desconoce pero de la que se habla como si fuera novedosa: la falta de cohesión entre quienes llamamos genéricamente “opositores”, aludiendo a todos los que no son representantes del Partido Colorado.

Los senadores electos del sector disidente de la ANR, o sea los que no son cartistas, intentaron un acuerdo con los opositores para los cargos del Congreso, pero se encontraron con que no había ni de lejos un bloque unido con el cual negociar, sino individualidades sin control partidario, que eran presa fácil para el nuevo oficialismo.

La ventaja del Poder Ejecutivo en esta etapa es que aún no está en gestión y puede seguir haciendo promesas como en la campaña electoral y manifestar buenas intenciones cuya concreción en la realidad es impredecible.

En política, se sabe, las cosas pueden cambiar rápidamente. En el caso de Peña, sus peores enemigos probablemente surjan de su mismo partido.

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Hasta ahora, más allá de los anuncios de cooperación y respaldo no se sabe bien acerca del papel que cumplirá Horacio Cartes en el gobierno de Peña.

Durante su administración, el exmandatario, ahora presidente del Partido Colorado, no tuvo ningún empacho en vincularse y estar cerca de personas de dudosos antecedentes y acusados por delitos. Por ejemplo, el doleiro brasileño, actualmente preso, Darío Messer, el fallecido usurero exsenador Óscar González Daher, el acusado por lavado de dinero y crimen organizado, ahora senador Erico Galeano, el condenado exsenador Víctor Bogado, por nombrar algunos.

Cartes carga además con la acusación de parte del gobierno de los Estados Unidos de América de ser “significativamente corrupto” y de tener vínculos con delincuentes y terroristas.

Por su cargo actual y por ser mentor y padrino político del nuevo mandatario, tendrá una influencia muy importante para algunas decisiones. Es muy difícil imaginar a Peña haciendo algo que afecte o moleste a Cartes.

En el ambiente político se especula aún con la posibilidad de que la Justicia de los EE.UU., vista la gravedad de las acusaciones contra Cartes, pida su extradición.

Algunos ven eso como una solución para Peña, que se verá así librado de tener que rendir cuentas o seguir directivas de su padrino.

Otros consideran que la salida de Cartes dejará a Peña sin ningún respaldo político, a merced de la angurria de los políticos colorados, que querrán manejarlo.

Un dirigente colorado, no muy veterano pero que pasó por diferentes cargos, predijo que, antes de fin de año, Santiago Peña ya estará abrumado por problemas que pondrán a prueba su templanza y sus dotes reales para el cargo.

Pero, por ahora, es el que ganó las elecciones, tiene un mandato que cumplir por cinco años y comienza con un escenario a favor.

mcaceres@abc.com.py