La aplanadora que no disimula

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Poco le interesa al cartismo disimular nombramientos en cargos de vital importancia para el bienestar colectivo, que se basan más en cuestiones partidarias-prebendarias que en capacidades técnicas o intelectuales.

Pareciera que el “tuvimos mayor cantidad de votos” es un cheque en blanco para que Peña, de la mano de Cartes, haga prevalecer los intereses de un grupo político y empresarial por encima del deseo colectivo de avanzar en cuestiones sociales, que finalmente hagan llegar la torta del tan mentado crecimiento sostenido del PIB, a los sectores más carenciados de la población.

¿Será que en algún momento la justicia de verdad castigará a los ladrones de guantes blancos, los que muchas veces dictan lecciones de moral? O ¿será que seguiremos apuntando con el dedo acusador solo hacia aquellos que en la mayoría de los casos se ven obligados a delinquir, empujados por un sistema social que los excluye de derechos básicos como salud y educación? Ni siquiera empecemos a mencionar el ámbito laboral.

¿Será esto posible con el senador Hernán Rivas como Presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados? El cartismo convirtió en Juez de Jueces a una persona con dudosa capacidad intelectual, con una serie de demandas por deudas impagas y hasta con bienes que hasta el momento no puede justificar.

Pensar que aquel Santiago Peña Ministro de Hacienda de Cartes, en su momento se embanderaba con los tan mentados concursos de mérito para que los más idóneos lleguen a los altos cargos estatales. Incluso, fue su caballito de batalla discursivo durante la campaña para las internas coloradas que finalmente perdió con Mario Abdo Benítez.

Ese momento en el que Horacio Cartes lo obligó a afiliarse al Partido Colorado para continuar en el cargo de titular de Hacienda fue el preámbulo de lo que se venía. Dejar de lado tus convicciones ideológicas, todo por mantenerte en un cargo. Ese preciso instante donde poco importaron los títulos, la especialización en universidades del extranjero y la experiencia en organismos internacionales. Al final solo importaba el pañuelo colorado liado por el cuello.

Rápidamente sucumbió a las mieles que le ofrecía hacer loas al coloradismo, a pesar que durante toda su vida había optado por la vereda de enfrente, la que está pintada de azul, ahí sobre Iturbe.

El mismo Cartes solo se afilió cuando los entonces dirigentes de la ANR lo vieron como el salvador del partido. Recursos y la figura de “empresario exitoso que no va a robar porque ya tiene plata”, todo en uno, la amalgama perfecta para que la Junta vuelva a ser de Gobierno.

Para qué disimular, ya no hace falta parecer, solo hay que ser. Si al final de cuentas tuvimos los votos.