En el horno

Este artículo tiene 2 años de antigüedad

Quien se haya tragado el cuento de que el diputado Yamil Esgaib Mansia tiró su bravuconada sincericida sin permiso del Patrón, es un ingenuo. No importa cuántos cartistas se escandalicen o se desmarquen en redes sociales sobre el anuncio de sacar al Fiscal General cuando “ellos quieran”.

Honor Colorado no es aquella asociación de hombres libres que pregona la ANR: allí rige la obediencia debida, vertical y autocrática. Lo hemos visto el día que Santiago Peña llegó tarde a un evento y cómo Horacio Cartes se lo reclamó pública y descortésmente. Pero además, estamos rebosantes de anécdotas narradas por protagonistas que estuvieron cerca de ese poder y otros que todavía lo están. Lo cuentan por lo bajo y se repite por lo alto de qué manera se “corrige” y “vocifera”.

Sin consideración de la idea o análisis de probabilidades -y sin permiso de Horacio Cartes-, uno de los hombres cercanos al patrón JAMÁS hubiera vociferado la posibilidad de tumbar al Fiscal General. Nunca. Honor Colorado no funciona con esta capacidad de discrepancia en temas trasversales.

Es insólito –pero no inesperado- que a punto de asumir Santiago Peña, los cartistas estén tratando de prenderle fuego al país, con nuevo Presidente incluido. Aquel discurso vencedor del 30 de abril donde Peña usó las palabras “reconciliación nacional”, “unidad”, “consenso”, “postergar diferencias” para unirnos en una causa común, parecen ser solo aspiraciones personales pero NO las consignas del movimiento colorado que lo llevó al poder.

Antes de asumir, las señales son alarmantes. No les fue suficiente mostrar que mandan. No ha bastado la ostentación de que, gran parte del próximo gabinete de Peña, ha salido del funcionariado del Grupo Cartes. No. Tampoco fue suficiente la demostración de poderío exhibido en el Parlamento donde lograron un éxito arrasador (de arrasar): habrá nuevo Ministerio de Economía y Finanzas y ya está lista la nueva Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT). Poco importa si hubo espacio para el debate, eso es lo de menos.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

En los últimos días hemos desbloqueado un nuevo nivel de alarma: da la sensación de que con una chispa explotará todo. Que así NO sea. Es demasiado inverosímil que los cartistas muestren tanto desprecio a los desafiantes 100 días que habrá de surcar Santiago Peña a no ser que estén viniendo con un plan tan escondido y retorcido que lo ignora el propio Peña.

El éxito o el fracaso del futuro Presidente de la República será también el de la gente. Grande se equivocan quienes aspiran a la convulsión: el presidente electo y su pueblo no estamos en barcos distintos. Si a esta embarcación le prenden fuego, arderemos todos. Y de quemarnos, estamos HARTOS.

mabel@abc.com.py