Las autoridades del Ministerio de Educación están obligadas también a esclarecer hasta el último detalle una presunta “negociación” entre el exministro de la cartera, Eduardo Petta, y un sector de la Cámara de Diputados, en el que la moneda de cambio sería esa supersónica eficiencia administrativa en la “regularización” de un título universitario.
Se lo deben a los miles de jóvenes que con gran sacrificio, y enorme costo económico, llevan adelante sus carreras universitarias en la esperanza de un futuro mejor a través del estudio y la superación personal.
A propósito del tema Rivas, el famoso título, y su “meteórica” carrera política, cuentan los que saben que durante la reciente y tenebrosa etapa histórica que le tocó vivir a nuestro país durante la era estronista, un periodista, Isaac Kostianovsky, había acuñado la frase “tierna podredumbre” para referirse a aquellos jóvenes que se metían a la política al servicio de la dictadura con el único afán de acceder a cargos públicos y la riqueza personal.
Durante esa etapa, tuvo gran predicamento un personaje al que llamaron el “padre espiritual” de la juventud colorada, Mario Abdo Benítez, secretario privado de Stroessner, quien fungía de privilegiado nexo de aquellos ambiciosos jóvenes y el dueño del poder.
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La motivación de aquellos jóvenes estaba bien lejos del espíritu de servicio a la sociedad a través de la política, como se supone que es –o debería ser– esta actividad humana. Además, aseguraba la reproducción de ese “modelo” de hacer política impuesto por la dictadura.
Si miramos en retrospectiva, lo que acontece con este enojoso caso Rivas no parece estar muy alejado de aquel universo de situaciones. Cuántos jóvenes hoy no son sino reflejo de esa vieja “tierna podredumbre” metido a políticos prendidos del saco de algún “padrino”, con el único afán de acceder a las mieles del poder. Ajenos al idealismo, al espíritu contestatario que, se supone, anima a la juventud.
Necesitamos imperiosamente un cambio de paradigma social. Con quiénes y con qué lo hacemos es un desafío que no sé si tendrá respuesta.