Cesárea a la luz de las linternas

El Hospital de Clínicas, un centro de alta complejidad y un sitio de referencia debido a la gran cantidad de profesionales médicos que ha ayudado a formar, en la semana fue escenario de un parto a la luz de las linternas. Aunque suene increíble, es una muestra de lo que se vive en el aspecto salud en nuestro país, y es en la misma semana en que se dieron a conocer estudios de que cada dos minutos muere una madre por causas relacionadas a embarazo, parto o puerperio.

En el caso de Clínicas, los directivos justificaron el hecho con un tecnicismo que afectó al sistema del generador durante un apagón de la ANDE sufrido por todo el país y que a varios nos dejó sin energía eléctrica, y, posteriormente, sin algunos electrodomésticos. Desde el hospital refirieron que la madre y el niño se encuentran bien y que el desafortunado episodio se vivió cuando ya terminaba la cirugía.

El IPS por su parte fue protagonista del abandono a la suerte de sus pacientes vulnerables y en terapia al dejarlos sin aire acondicionado en los días más calurosos del año, precisamente durante las jornadas que batieron récords históricos de altas temperaturas en varios puntos del país, entre los que se encuentra Asunción. Pacientes que en muchos casos se encuentran inconscientes y no pueden siquiera tomar un abanico para disminuir la temperatura corporal.

No podemos dejar de citar a los nuevos hospitales, como el de Cnel. Oviedo, en el que se priorizan negociados como el lavado de sábanas por miles de millones de guaraníes y ni siquiera se cumple el contrato de hacer el trabajo en el mismo centro médico que tiene un área destinada a la lavandería.

Verdaderamente, estamos cada vez más alejados de priorizar la vida y la salud de los paraguayos. Los hechos demuestran, hasta hoy, que en todas las áreas se busca beneficios para grupos empresariales afines o amigos, lejos de poner en primer lugar al paciente, se prioriza el negocio, la coima, las malversaciones y los desvíos de fondos.

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Ni tenemos tiempo de mencionar la gran responsabilidad de la ANDE ante hechos que podrían ser perfectamente considerados, como el calor elevado del Paraguay en diciembre, enero y febrero. Nadie puede decir que eso le tomó de sorpresa, y cualquiera que ensaye una respuesta así está tratando de tomarnos el pelo. Cuando no se toma en serio la tarea, no hay sistema de contingencia que funcione, así como los generadores que no arrancaron en los hospitales en medio de pestañeos y cortes de electricidad.

arturo@abc.com.py