Tierra rica, pueblo pobre

El Alto Paraguay es uno de los departamentos más pobres del país, según el mapa de pobreza monetaria distrital elaborado sobre la base de datos del Censo Nacional de Población y Vivienda del 2022, realizado por el Instituto Nacional de Estadística. El índice que denota esta triste realidad obedece a la falta de inversión estatal en obras de infraestructura.

El INE también corroboró que, en esta parte del Chaco, la pobreza monetaria se superpone con altos niveles de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), reflejando privaciones multidimensionales de carácter estructural, o sea, las carencias sociales como la falta de caminos de todo tiempo, la precariedad del sistema sanitario, la falta de agua potable y el pésimo servicio de la energía suministrada por la ANDE.

Es realmente difícil tratar de entender cómo puede darse tanta pobreza social en una región donde abundan las riquezas naturales. La actividad ganadera ubica al departamento como uno de los mayores productores a nivel nacional; más del 30% de la carne vacuna producida en la zona se destina a la exportación. La industria sin chimenea, es decir, el turismo de naturaleza, es una de las mayores del país.

En pocos meses más entrará a funcionar el Corredor Bioceánico, con la ruta PY15 y el puente internacional construido en la zona de Carmelo Peralta, que posibilitará la unión de los océanos Pacífico y Atlántico, y dará un tremendo auge económico no solo al departamento, sino a toda la región del continente, en busca de agilizar el comercio con los países asiáticos.

Pero más complicado aún se torna la desidia de las autoridades, quienes no utilizan las herramientas facilitadas por el INE para atacar este tipo de pobreza con la realización de obras de infraestructura, que posibiliten no solo mejorar la calidad de vida de las personas del Alto Paraguay, sino también incrementar notablemente las arcas del Estado.

En reiteradas ocasiones los pobladores de esta región pedían algo de patriotismo a sus autoridades para realizar caminos de todo tiempo, mejorar la calidad de la energía eléctrica o invertir en el área de la salud; sin embargo, más que patriotismo, lo que se necesita es gobernantes con visión de futuro, pues la tierra en el Alto Paraguay es rica en producción, solo basta con desarrollarla, para lo cual se necesitan inversiones estructurales.

Las autoridades locales y departamentales deben dejar de ser simples espectadores y aduladores de los gobiernos de turno, y comenzar a trabajar en proyectos que ayuden a la realización inmediata de estas inversiones sociales.

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