Hora astronómica por favor

La senadora Blanca Ovelar, y varios colegas suyos, pidieron al presidente del Congreso derogar la anticientífica y perjudicial hora única, establecida a impulso del globalismo, cabildeado para este caso por Sebastián García, y volver a la hora estacional, astronómica.

No me crean a mí, sólo chequeen si es verdad o no que la ong “Time Use Initiative” (TUI), que impulsa esa parte de la agenda globalista, con sede en Barcelona, se vincula con la Unión Europea a través de la financiación de proyectos como el proyecto “Time4All” y el vigente “Time4All 2.0”, que busca imponer políticas de tiempo; trabaja directamente con instituciones de la UE para promover zonas horarias permanentes, con financiamiento de la Comisión Europea, especialmente a través del programa CERV (Citizens, Equality, Rights and Values).

Si es verdad o no que TUI y el Foro Económico Mundial (FEM) operan juntos en integrar las políticas de organización horaria en la agenda global: Economías de 24 Horas y Ciudades de Proximidad; que comparten visión estratégica para rediseñar cómo funcionan las ciudades (como el modelo de “ciudades de 15 minutos”), buscando reducir desplazamientos; que promueven la reducción de la huella de carbono mediante una movilidad urbana más eficiente basada en el tiempo y que impulsan la reducción de la jornada laboral.

Si es verdad o no que ambas organizaciones buscan que el uso del tiempo sea reconocido como un factor clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, participando en foros internacionales como la Time Use Week y las reuniones anuales del FEM en Davos. Y que TUI también tiene acuerdos con “ONU Mujeres”, “UN-Habitat” y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Se puede observar sin dificultad que la agenda de esta ong nada tiene que ver con la ciencia y todo con un proyecto de ingeniería social totalitario que pretende modificar la naturaleza humana, como es propio de todo totalitarismo en busca del “hombre nuevo” de los marxistas y de los nazis, que no es otra cosa que el ser humano aplastado por las regulaciones de estos mesiánicos como ya sucede en la dictadura autodenominada “Unión Europea”.

Creo que muchos legisladores votaron por la abolición de la ciencia en el tema horario por el error de pensar que pueden lograr algún “quid pro quo” firmando proyectos que les presentan sus aliados políticos, pero esto no produce nada bueno cuando la víctima es el paraguayo de a pie.

Así ya se han votado y promulgado demasiados proyectos totalitarios impulsados por la dictadura europea como la ley de “protección” de datos personales, la de electromovilidad o la del mercado de carbono.

No hay ningún problema, y sí muchísimas ventajas, en revertir ese camino de servidumbre al que nos empuja el globalismo, que, además, es un fracaso de dimensiones galácticas según lo reconocen muchos de sus más importantes impulsores originales.

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