No cierra  

El Parque Guazú Metropolitano no es solamente uno de los pulmones verdes más importantes de Asunción. Declarado Área Silvestre Protegida -Ley 6941/22- gracias al empeño de gente que durante años defendió este espacio, representa también una victoria sobre ciertos sectores que a toda costa querían ceder una parte significativa de su superficie. Su protección por ley nacional tuvo sabor a victoria, pero esta lucha está lejos de haber terminado.

Desde hace un par de meses, los usuarios del parque somos testigos de algo difícil de explicar: varias cargas de escombros fueron depositadas allí. Materiales de construcción, piedras de gran tamaño, varillas de metal adheridas a las mismas, fueron vertidas en sectores destinados al tránsito de vehículos utilizados por personas relacionadas a las categorías formativas de la APF. Estos escombros, cabe agregar, tampoco fueron triturados o sometidos a algún procedimiento para hacerlos aptos para este uso, sencillamente se arrojaron allí en forma burda.

No está ocurriendo a espaldas de las autoridades. Fue la propia Asociación Paraguaya de Fútbol, que cuenta con un convenio de 7 años de usufructo suscripto con el MOPC, quien autorizó esto. Cuesta entender qué motivos los impulsaron, pero resulta incomprensible desde cualquier punto de vista.

En 7 años de convenio de usufructo, la APF no cumplió una sola contraprestación comprometida: Apoyo a acciones medioambientales, reparación y acondicionamiento del estacionamiento o retiro y disposición de residuos. A estas faltas, se suma este hecho nuevo. La APF cuenta con un Departamento de Responsabilidad Social, liderado por una persona de vasta experiencia. ¿Cómo pueden justificar esto?

Detallando algo señalado más arriba: Existiendo empresas que reutilizan escombros, éstos sin embargo no fueron triturados ni tratados de forma alguna. Si queremos pensar mal, se llamó a un amigo y se le indicó que ahorre costos y vaya allí nomás al Parque Guazú a tirar sus escombros. Total, el riesgo ambiental y el daño al suelo, la vegetación y fauna no importan. ¿Respeto por las personas? Menos.

La APF atraviesa hoy un momento institucional de enorme relevancia para el fútbol paraguayo. Sus responsabilidades y su visibilidad son mayores que nunca. Precisamente por eso, se espera que sus decisiones estén a la altura de ese protagonismo.

Una institución que lidera no puede permitirse contradicciones tan evidentes. Permitir la disposición de escombros en un área natural no es un error menor, es una señal que merece corrección urgente y pública.

Esperamos que la APF escuche la crítica ciudadana y la encare con el mismo entusiasmo y publicidad con que promociona la participación al Mundial. Porque vanagloriarse por un lado e irrespetar leyes y principios elementales por el otro, como que no cierra.

Paul Grimm – Opinión y A