Lo más oprobioso no es que sin conocimientos haya juzgado a fiscales y a jueces, que haya puesto y sacado funcionarios del Poder Judicial. Que haya sido juez de jueces. Lo más humillante no es que no sepa como pronunciar una palabra tan afín al derecho como es “reglada”, que no sepa siquiera leer de corrido. Que se haya sentado al lado de ministros de la Corte Suprema, que haya presidido el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. Lo más execrable no es ese rostro impávido de cemento con el que Hernán David se sigue sentando en el Congreso al que ha arrastrado a una cloaca. Que forme parte de equipos especializados como el encargado de renegociar Itaipú. Que ocupe un lugar en la mesa presidencial la misma mañana que su caso es denunciado como emblemático por la Feprinco.
Todo esto no es el auténtico escándalo.
El escándalo descomunal es que desde el 2020 Hernán David está dando vueltas por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, avalando decisiones sobre la vida y el trabajo de muchísimos. La monumental desfachatez es que desde hace seis años hay autoridades que saben muy bien que no solo no tenía título sino que menos que menos, conocimientos. El exsenador Enrique Bacchetta, en su calidad de ex presidente del JEM, remitió un pedido el 4 de setiembre del 2020 a la Cámara de Diputados, pidiendo la sustitución de Hernán David al presumirse la ilegitimidad de su título.
Y ahora sabemos que desde agosto del 2020 también lo sabía el entonces ministro de Educación Eduardo Petta San Martín quien decidió encubrir la ignominia. La unidad de Anticorrupción y Transparencia del MEC puso a su conocimiento POR ESCRITO que no había título válido. Petta se quedó mudo como una piedra. Ahora también ya sabemos que Auditoría del Ejecutivo alertó de la falsedad del título.
Hace seis años un montón de autoridades de tres poderes del estado saben que Hernán David sabe de abogacía lo que nosotros de física cuántica. Y sin embargo allí sigue, dándose el lujo de hacer amenazar a una fiscala y consiguiendo que camaristas como Delio Vera Navarro y Bibiana Benítez blanqueen su caso. Atreviéndose a decir que llevará a sus compañeros al Congreso.
¿Qué secreto esconde Hernán David Rivas Román que todos prefieren embadurnarse y tragar estiércol antes que limpiarlo?
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