Obra necesaria pero deficiente

El alcantarillado sanitario que se ejecuta en Carapeguá, departamento de Paraguarí, vuelve a evidenciar una tensión frecuente en la obra pública: se lo presenta como símbolo de progreso, pero las quejas ciudadanas no cesan. La falta de coordinación y de responsabilidad en su ejecución termina opacando un proyecto que, en esencia, es clave para el bienestar colectivo.

Lo que debía representar un avance estructural en salud pública y calidad de vida hoy es percibido como un proceso desordenado y mal gestionado. Las denuncias de calles destruidas, empedrados sin reposición, excavaciones abiertas y plazos incumplidos no solo reflejan fallas técnicas, sino, sobre todo, debilidades en la fiscalización y en la articulación entre el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), la empresa contratista Consorcio Carapeguá y las autoridades municipales.

Sin embargo, el proyecto es altamente auspicioso. Se estima que beneficiará a entre 12.500 y 18.700 personas, con la construcción de 45 kilómetros de red, tres estaciones de bombeo y una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR), mediante una inversión cercana a G. 80.000 millones financiada por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Su concreción permitirá eliminar en gran medida los pozos ciegos y cámaras sépticas, mejorando la salubridad y las condiciones de vida en el casco urbano.

El problema no es la obra en sí, sino cómo se la está ejecutando. La falta de cierre adecuado de los tramos intervenidos se ha convertido en el principal foco de conflicto. A esto se suma un factor clave: la confianza ciudadana. Cuando los vecinos perciben incumplimientos reiterados y ausencia de respuestas claras, la obra pública deja de ser sinónimo de progreso y se convierte en fuente de incertidumbre. Las quejas constantes también exponen la limitada capacidad de las autoridades municipales para exigir el cumplimiento de las condiciones contractuales y resguardar los intereses de la comunidad.

La convocatoria prevista por la Junta Municipal local a los representantes de la empresa constructora es un paso necesario pero insuficiente si no se traduce en medidas concretas: cumplimiento estricto de plazos, reposición inmediata de los tramos intervenidos.

Carapeguá necesita su sistema de alcantarillado sanitario bien hecho. Pero lo necesita con seriedad, con control efectivo y con un compromiso real de quienes están a cargo. Una obra de esta magnitud debe convertirse en motivo de alegría y no de padecimiento. Hoy se requiere mayor presencia en campo, más operarios, mejor equipamiento y, sobre todo, una gestión que esté a la altura de lo que la ciudadanía espera y merece.

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