Todos los caminos conducen a Roma

La expresión “TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A ROMA” tiene claro origen histórico. Se remonta al Imperio Romano, época en la que Roma era el centro del mundo conocido dominando la mayor parte de Europa. Literalmente, una red de caminos construidos por los romanos que conectaba eficazmente la capital con todos los rincones del imperio, haciendo de Roma un punto de llegada inevitable. Todos ellos tenían su inicio o su final en Roma.

Tras siglos de uso, la expresión se ha convertido en una metáfora. Ciertamente la expresión “todos los caminos conducen a Roma” se utiliza cuando, a pesar de seguir métodos, estrategias, comportamientos o caminos diferentes, el resultado final, la conclusión o la responsabilidad recae siempre en el mismo hecho, circunstancia o personaje.

La existencia de una campaña desinformante y de desprestigio contra periodistas, la prensa independiente y actores críticos al Gobierno —ejecutada al parecer desde páginas y perfiles pro oficialistas en redes sociales— ampliamente publicitada exige una contextualización precisa. En este marco, la elección de la frase “todos los caminos conducen a Roma” no responde a un simple recurso literario, sino a la necesidad de expresar con claridad que, pese a la diversidad de métodos empleados —ataques digitales, perfiles falsos, manipulación informativa y financiamiento encubierto—, todas las evidencias y líneas de investigación desembocan en un mismo origen.

Se desprende claramente que uno de los operadores, al parecer, está vinculado a actores y también operadores políticos de la ANR al igual que con autoridades gubernamentales con presencia activa en actos oficiales y en particular con comunicadores del Gobierno. Conforme surge de las constancias publicadas, el financiamiento encubierto y la reiteración sistemática de agresiones no son hechos aislados, sino parte de un entramado coherente. Todo indica que es el hilo directo que conecta la campaña con el Gobierno.

Del mismo modo en que las antiguas vías romanas desembocaban inevitablemente en la capital del imperio, aquí las distintas evidencias y líneas de indagación publicitadas —el presunto financiamiento de páginas pro oficialistas, la creación de perfiles falsos, la utilización de inteligencia artificial para fabricar ataques, la reiteración sistemática de agresiones y la confirmación de vínculos con operadores políticos— desembocan en un mismo punto de origen.

Así, del mismo modo en que las antiguas vías romanas desembocaban inevitablemente en la capital del imperio, aquí todas las líneas de investigación, todos los testimonios y todos los indicios confluyen en un único responsable institucional. En efecto, la referencia histórica y metafórica de que “todos los caminos conducen a Roma” cobra plena vigencia en el presente caso.

Ya nada puede sorprendernos en la metodología del desprestigio, máxime cuando se recurre a estudiar a Goebbels, el nazi, cuyo manual de manipulación y mentira sigue siendo la fuente más oscura de estas prácticas.

En definitiva, todos los caminos conducen a Roma, y Roma es el poder político que ha decidido sacrificar la verdad y la reputación en aras de silenciar la crítica independiente, el honor, la reputación, la verdad y someter la libertad de prensa.

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