Justo es del clan ZI, que no despierta precisamente simpatías en Ciudad del Este, su feudo. Al clan le encomendaron manejar Itaipú para –con sus recursos– recuperar el poder en CDE, cuya municipalidad está en manos de la oposición.
Días atrás se filtró el audio de una conversación de Javier Zacarías con un candidato colorado a concejal de CDE, Osvaldo Sánchez. Este reclamaba un cargo en la Binacional para su hermano, Avilio Acuña Jara, además del pago de una deuda de 7.000 dólares.
Javier respondió a los reclamos con frases que en el contexto se pueden interpretar como las de un “facilitador” en estas circunstancias. Al día siguiente de tal conversación –26 de marzo de 2026– Justo, hermano de Javier y director general paraguayo de Itaipú, firmó una orden de servicio en la Binacional para el hermano de Sánchez, por 15 millones de guaraníes mensuales.
Después vino la discusión: se cumplió o no se cumplió el acuerdo develado en el audio. Pero esto es lo de menos. Lo que queda claro es cómo Itaipú está al servicio de los correlí para estas cosas y para otras de mayor pe$o.
Está fresco en el recuerdo el cuento chino de los pupitres chinos (US$ 32 millones). Hace tres años viene destinando cifras llamativas a “festejos navideños”. Según datos oficiales de Itaipú, el costo de la tercera edición de la Villa Navideña en Alto Paraná (2025) fue de US$ 850.000, fondo ejecutado por una ONG “amiga”, el Centro de Estudios Ambientales y Sociales (Ceamso). En diciembre de 2025 Itaipú destinó US$ 7 millones para una licitación hecha a escondidas, con miras a la provisión de impresos. Como es lógico, ganó la única empresa que estaba en conocimiento de la “licitación”, la editorial Atlas, cuyo vicepresidente es primo político de la Primera Dama.
Itaipú es un ente liberado para el saqueo. La “mayoría absoluta” de Honor Colorado lo blindó contra cualquier control. Es la lata abierta para las manos de la muchachada.
Javier Zacarías Irún es en este periodo un nexo entre los correlí del grupo e Itaipú, y también con el poder, dado que la Binacional es un cupo “natural”, ya se sabe de quién.
De Javier, el presidente Santiago Peña dijo que es un “conquistador de mil batallas”. Sin embargo, Roberto González Vaesken, candidato colorado derrotado en las últimas municipales en CDE, tuvo un concepto diferente, explosivo: “hacer campaña con él fue un suicidio”.
Y de esta clase de valores está sembrada la patria politiquera. Esa que depreda una portentosa riqueza para que ellos –y solo ellos– estén mejor.
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