Justamente, hace un tiempo nos preguntábamos cómo harían los candidatos cartistas una vez que pasen las elecciones municipales para hacer campaña con vistas a las elecciones 2028 sin necesariamente criticar la pobre gestión de Santiago Peña.
Aparentemente, Horacio Cartes está ya decepcionado de la administración de Peña. El líder de Honor Colorado pretendería eludir la responsabilidad que le cabe, pese a que todos en Paraguay saben que Peña nunca hubiera sido candidato –ni siquiera hubiese sido colorado– si a él no se le ocurría.
Igual se da con el vicepresidente Pedro Alliana, designado sucesor de Peña por Cartes. En la convención de Honor Colorado, a fines del año pasado, se vio claramente cómo el presidente de la ANR le decía (ordenaba) a Alliana que empiece a comportarse desde ahora como candidato, cosa que hizo a regañadientes.
Según comentan referentes cartistas, hasta ahora Alliana no está muy convencido de seguir con su candidatura, porque las encuestas que maneja le dicen que perderá lejos con el exintendente esteño Miguel Prieto.
La alternativa sería meter preso al susodicho, pero, como me advirtió una senadora colorada fuera de micrófono, “este tipo nos va a ganar desde la cárcel”.
Pase lo que pase en las próximas municipales, pero peor si los colorados pierden los municipios más importantes, se avizoran cambios drásticos. Se habla de que van a “volar” varios ministros y ministras del gabinete de Peña, pero también lanzan que puede haber un cambio de chapa presidencial para el 2028. Hasta hay dudas de que Peña complete su mandato, aunque eso ya sería un exceso de autocrítica por parte del cartismo.
Un problema que tendrá la ANR si Prieto llega a ser candidato es que, cuando lo tilden de corrupto, populista, oportunista, farsante o cualquier otro calificativo similar, la gran mayoría creerá que están insultando a un espejo.
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