¿Surge el avivamiento?

Repentinamente, un sector del Movimiento Honor Colorado se percató, en medio de la gran borrachera del poder, que no decidía nada. El avivamiento súbito se dio justamente al poco tiempo de que otra facción se indignara, ante el presunto copamiento de un banco local relacionado al presidente Peña.

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La excusa la dio el propio dueño del Movimiento HC, Horacio Cartes, quien sin paciencia decidió que no esperaría más y presionó en público para que la dupla de Pedro Hércules Alliana -también elegido por él- sea Juan Carlos Baruja. Y es que allí el menos privilegiado fuma bajo el agua. Ambos se dieron cuenta de que la verdadera intención de postergar el anuncio, era ganar tiempo para cambiar la posición verticalista dictada por el presidente de la ANR, además de, tal vez, evitar fugas antes de las elecciones.

En todos los posibles escenarios la novela política está en su pico más elevado de rating y podría generar algunos cambios en la ruta al 2028. Si pensamos en el más lógico entre los expertos del abrazo republicano, Baruja es impuesto como el candidato a vicepresidente de Alliana, se cajonea el pedido de informe al BCP y habrán ganado la pulseada Horacio Cartes y el séquito de aduladores de quincho. En ese caso se confirmaría -una vez más- que Cartes decide cada movida sin conversaciones, imponiendo su voluntad (así como lo hizo con la propia candidatura de Peña y Alliana en su momento). Si es así, todo lo que diga el candidato a presidente no tiene ninguna relevancia, su opinión o estrategia puede ser recepcionada en el buzón de sugerencias que tras recibirla la desecha a la basura sin leerla.

No sabemos si Peña olió que alguien puede estar recabando pruebas en su contra. Pruebas que lo podrían llevar indefectiblemente a la renuncia y quien sabe a qué lugar con sombra. Es allí que pudo surgir la estrategia de mostrarse aperturista con quienes no son tenidos en cuenta y realmente pueden lograr votos -y tal vez, hasta financiación- los colorados de todos los departamentos que hace tiempo no sirven más que para ser utilizados, al igual que el electorado, y que solamente pueden bajar la cabeza y obedecer.

Pero no podemos afirmar que estamos exclusivamente ante dos modelos, uno verticalista y otro democrático. Ambos protagonistas son responsables de que los poderes del Estado hayan dejado de lado el diálogo y los acuerdos en todos los ámbitos. Ebrios y mareados de poder y mayorías, se ocuparon de cercenar cada espacio de crítica o denuncia, sepultando la libertad de expresión, expulsando a cualquiera que se les plante con las verdades incómodas y ahora una parte de ellos son los que están -de momento- del lado de los parias.

La naturaleza del movimiento oficialista y sus componentes no demostraron nunca un espíritu democrático. Cada uno de ellos son dignos herederos del hueso perdido, mientras les conviene, y si no lo son no tienen acceso ni por asomo al primer anillo, al que alguien denominó como consejo de ancianos. Todos sabemos que el ejercicio democrático de la discusión y el diálogo -a pesar de no compartir pensamientos- puede lograr la aparición de caras nuevas o liderazgos emergentes y cualquiera que no se alinee es una amenaza. Si todo sigue como siempre no hay espacios que ganar, solamente queda ceder.

arturo@abc.com.py