La justicia debería contemplar la inhabilitación de ocupar cargos públicos como medida adicional a la privación de libertad. Está previsto en el sistema penal paraguayo, el “sistema de la doble vía”. La pena se aplica en base a la culpabilidad por el delito cometido y la medida en base a la peligrosidad a futuro (prevención de la sociedad). La audacia que tuvieron TODOS los que subieron la tortuga al poste puede repetirse: en algún futuro Rivas podría volver a postularse para un cargo electivo. Y hasta ganar. El es la mejor muestra de nuestra miseria educativa. Como ejemplo, el viernes último se dictó fallo contra un docente por abuso; de quedar firme la condena, deberá ir a la cárcel y luego lo espera la inhabilitación para ejercer la docencia.
¿Qué están haciendo en la Fiscalía con la investigación que lleva por carátula “Oscar Juan Rodríguez Kennedy y otros sobre producción de documentos públicos de contenido falso”? Está por cumplir un año. Si es que el Ministerio Público considera terminado su trabajo con bajar la tortuga del poste, ¿perdonará a todos los que la subieron? A quienes firmaron la cartulina como autoridades de una inexistente facultad para el CONES. A quienes fabricaron y registraron el título en 6 minutos. A quienes toleraron la tortuga durante SEIS AÑOS. Es inaguantable ser observador de este derrape de la decencia, y encima sin consecuencias para quienes fueron ideólogos y ejecutores. Pueden ir preparándose para enfrentar la furia de la gente. Vean en las redes sociales la rabia e impotencia de aquellos que enfrentan con penurias la obligación de estudiar y encontrar trabajo para progresar.
Deberían hacerse cargo, públicamente, y pedir disculpas a la ciudadanía. ¿Echará la ANR a Hernan Rivas? Las nucleaciones políticas, coloradas y opositoras; la Cámara de Diputados y la de senadores, deberían admitir sus culpas y reaccionar con algún protocolo que impida que vuelvan a subir tortugas a los postes de la institucionalidad del Paraguay. Los integrantes del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados 2020/2023, y 2023/2026, ¿asumirán el oprobioso silencio que guardaron sobre alguien que no sabía hablar, o también fueron parte del concierto de ilicitudes? Si el cartismo y la ANR no expulsan a Hernán Rivas, quedarán atados para siempre a la responsabilidad e impunidad de esta catástrofe histórica. Una renuncia y una condena de primera instancia no borran seis años de respaldo. Si el partido elige el silencio, la pregunta dejará de ser cómo llegó la tortuga al poste. Será quién sigue cuidando la escalera.
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