Gobierna el pueblo

“Para unos pocos de los que estamos hoy aquí, esta es una ocasión solemne y trascendental; y, sin embargo, en… nuestra nación es un hecho común… se lleva a cabo de forma rutinaria… y pocos de nosotros nos detenemos a pensar cuán únicos somos en realidad. A los ojos de muchos en el mundo… es nada menos que un milagro”.

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Entresaco lo anterior del discurso inaugural de Ronald Reagan, al tomar posesión de la presidencia de Estados Unidos, el 20 de enero de 1981, porque me parece necesario enfatizar que la realización de elecciones verdaderamente democráticas es, en el mundo de hoy más que en aquellos días, más excepcional todavía que entonces y que debemos, los paraguayos, sentirnos muy orgullosos y celosos de nuestra democracia, pues la democracia está bajo un ataque sin precedentes en la Historia de Occidente, realizado por poderosísimas fuerzas que buscan reemplazarla por una gobernanza global corporativa, fascista.

No sé quiénes van a triunfar hoy; lo sabremos ya esta noche gracias a nuestro sistema electoral que también es excepcional, porque es muy bueno, muy seguro, muy fiable y que también está bajo ataque de esas mismas fuerzas reaccionarias, totalitarias, fascistas.

El “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” como definió Abraham Lincoln a la democracia en su célebre discurso de Gettysburg; el “gobierno de los comunes, los pequeños propietarios, los artesanos” como lo hizo Alexis de Tocqueville en “La Democracia en América” disgusta profunda y radicalmente a las supuestas “élites”, que ahora están aglutinadas y coordinadas por los empresarios reunidos en el Foro Económico Mundial y sus cipayos, completamente decididas a destruirla y reemplazarla.

Les causa repulsión y repugnancia que un obrero, un zapatero, un tendero puedan elegir gobierno sin haber estudiado a Platón, a Hegel y a todos los demás infatuados de mierda, “profesores doctores”, “yuppies”, “consultores” y “politólogos” y onegeceros que Karl Popper describe tan maravillosamente bien en “La Sociedad Abierta y sus Enemigos”.

Les produce náuseas que la elección de esa persona común se base en algo tan básico como las sencillas preguntas “¿Están mejor de lo que estaban…? ¿Es más fácil para ustedes ir a comprar cosas a las tiendas…?” (Ronald Reagan, 28 de octubre de 1980).

¿Mis veredas están mejor? ¿Mis plazas, mis parques? Mis calles tienen menos o más baches? ¿Recogen la basura o la derraman en las esquinas? ¿Lo que pago se usa para mi calidad de vida o para engordar a una burocracia parasitaria integrada por sinvergüenzas? ¿Quién me parece que tiene más posibilidades de mejorar mi vida?

Sea cual sea la decisión que nosotros el pueblo, los comunes, tomemos hoy, será el resultado de una democracia en funcionamiento pleno y debemos identificar a los que desde hace días ya pretenden menoscabar de cualquier manera, con sus remanidas narrativas, la voluntad expresada en las urnas para que nunca más reciban ningún voto ni entren de contrabando a la gobernanza de nuestros asuntos públicos.

evp@abc.com.py