Otra vez los sicariatos

La fronteriza ciudad de Pedro Juan Caballero ha sido nuevamente escenario de un episodio de extrema violencia en los últimos días con la muerte de una joven pareja, víctima del crimen organizado.

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La preocupación se acentúa cuando, haciendo cuentas, es nulo o escaso el esclarecimiento del caso, como ocurre en la mayoría de los hechos de esta naturaleza en la zona, demostrando una total impunidad.

La impunidad es el combustible que alimenta esta maquinaria de la muerte; los expedientes se acumulan en escritorios fiscales y judiciales, mientras los autores intelectuales y materiales caminan libres y campantes.

Esta alarmante falta de castigo no solo sepulta la memoria de las víctimas, sino que normaliza el horror y envía un mensaje devastador a la sociedad: la ley del más fuerte, la del dinero sucio, impera sobre las normas propias de un Estado de Derecho.

Es profundamente injusto que una ciudad como Pedro Juan, con tanta riqueza cultural, comercial y humana, sea estigmatizada únicamente como una tierra de nadie, lo que no es una maldición divina, sino el resultado de un Estado ausente y negligente.

La inmensa mayoría de los pedrojuaninos son personas de bien: comerciantes que levantan la economía, universitarios que dinamizan la región y familias que conservan la hospitalidad característica de esta parte del Paraguay.

Esto no es lo que los habitantes de esta ciudad merecen. Es imperativo y urgente que las autoridades pongan fin a la absoluta carencia de políticas públicas serias y eficaces en materia de seguridad en todas sus dimensiones, en esta ciudad.

Pedro Juan Caballero, la vibrante capital del departamento de Amambay, ya no debe seguir ocupando titulares nacionales por una de las peores razones como el avance del sicariato como si los criminales tuvieron libertad plena para matar.

Durante décadas, las respuestas gubernamentales se han limitado a intervenciones reactivas con el envío temporal de contingentes policiales o militares tras un atentado de alto impacto mediático que luego son retirados cuando las cámaras de televisión regresan a Asunción.

Esta comunidad compuesta por una mayoría de personas de bien necesita y merece un compromiso real de los componentes del poder público, que permita la aplicación de una estrategia efectiva frente a la delincuencia transnacional.

eder.rivas@abc.com.py