La deleznable partidización de la Educación

Una de las frases más fuertes pronunciadas por Marito al asumir el cargo es que la impunidad “es el cáncer a vencer”. Algo así podríamos decir también de la despreciable partidización política de la educación, a la cual también se refirió enfáticamente.

De hecho, el flamante “inquilino” del Palacio de los López invitó a la ciudadanía a convertir este tema central (la educación) en una “causa nacional”. Dijo –entre otras cosas– que este tema será uno de los “grandes ejes” de su Gobierno.

“Si no tomamos conciencia de la urgencia del desafío de la educación en el Paraguay, estaremos hipotecando el porvenir de la patria. Nos enfocaremos en una política educativa llena de valores”, destacó el Presidente Abdo.

Añadió que los maestros serán sus “mejores compañeros” como “agentes de cambio”, desde la comunidad educativa hacia todo el país. Avisó asimismo que tiene su misión no se limita simplemente en lograr la graduación del estudiante, sino que se va a ocupar de que cada alumno tenga la formación y capacitación necesaria con orientación profesional que le permita acceder a un empleo digno.

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Al parecer, Marito tiene bien claro el enorme reto de la educación, y hago votos de que realmente dé inicio a una nueva etapa de profundas transformaciones en esta materia que –reitero– es central para la supervivencia del Paraguay como nación libre, independiente y democrática.

Amplios sectores de la población han coincidido en que al reforma realizada a inicios de los ‘90s ha sido (en la práctica) un rotundo fracaso, razón por la cual han realizado propuestas, todas muy interesantes, para revertir la tendencia.

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Ahora, cualquier propuesta, por brillante que sea (incluso la del propio Presidente), irá a parar nuevamente en la cuneta, con los graves daños que ello implica, si no logramos, entre todos, acabar de buena vez por todas con la despreciable partidización política de la educación, como ha sucedido con la reforma realizada hace más de 25 años.

La partidización (en realidad la coloradización) es una práctica repugnante que tiene su origen en la dictadura estronista, y que sigue siendo una realidad lamentable. Cada candidato a presidente que ha accedido al poder no ha sabido, podido o querido vencer la "tentación" de manipular políticamente este sector tan importante para la vida nacional.

Cualquier proceso de cambio que se lleve adelante debe estar atado a una estrategia-país de largo aliento, porque guarda relación con las vidas y el futuro de las personas, y debe ser pensado en función a los intereses nacionales y de las nuevas generaciones de paraguayos.

Estamos ante un tema de gran trascendencia, a tal punto que tampoco puede estar -en forma exclusiva- en manos de ningún sector en particular, y exige el control y el monitoreo permanente de toda la sociedad, y esta debe estar atenta para detectar cualquier desviación, sobre todo partidista, y utilizar todos los medios civilizados a su alcance para encaminarlo en la senda correcta.

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