El ataque contra el plantel profesional del club Sportivo Luqueño se produjo el viernes último en el estadio de la Liga Luqueña de Fútbol, situado en el barrio 3 de Mayo de la ciudad de Luque, a 750 metros de la ruta Las Residentas que lleva al municipio de Areguá.
El cuerpo técnico, futbolistas e integrantes del staff estaban terminando la última práctica antes del partido que perderían 2-0 ayer domingo contra el 2 de Mayo de Pedro Juan Caballero en el estadio del 12 de Octubre de Itauguá.
En un momento dado, aparecieron en el estadio de la Liga Luqueña varios miembros de la barra brava de Luqueño que se movilizaron en una camioneta Hyundai Tucson bordó y al menos dos motocicletas.
Estos directamente atacaron al plantel con petardos e incluso algunos usaron aparentemente honditas.
Lea más: Alerta roja para Luqueño, que cae en la zona de descenso
Uno de los futbolistas, Jonathan Vidal Ramos Benítez, de 18 años, resultó con lesiones al ser alcanzado probablemente por los elementos pirotécnicos.

El club profesional emitió un comunicado posteriormente y denunció que este no fue un hecho aislado, sino que formó parte de varios episodios similares sufridos. Luqueño también criticó la labor de las autoridades, que nada hicieron en los casos anteriores, según el comunicado.
Allanamiento en Luque
Una investigación encabezada por el fiscal de Luque, Jorge Raúl Escobar Lara, permitió la identificación del que sería el cabecilla del grupo que cometió el ataque, José Domingo Ramírez Meza, de 27 años, quien vive a pocas cuadras del estadio Feliciano Cáceres del Sportivo Luqueño, que s su vez está en refacción.

De hecho, la casa del barrabrava fue allanada este lunes, pero el objetivo no fue localizado.
El proceso penal abierto es por perturbación de la paz pública, aunque eso podría variar según transcurra la investigación.
