La operación Hipnos contra las supuestas somnileras fue ejecutada esta mañana por policías del Departamento Antisecuestro y Antiextorsión (DAS), quienes capturaron a Clara Vergara, de 43 años, y Angélica María Sánchez Torres, de 35 años. Esta última es una exmilitar, que fue dada de baja de las Fuerzas Armadas.
El procedimiento se hizo en una casa de la calle María Blanca de la compañía Mora Cue, de Luque, y fue supervisado por la fiscala de Mariano Roque Alonso, Blanca Beatriz Zaracho Romero.
Un informe de los policías intervinientes explica que las dos mujeres “captan a las potenciales víctimas, de preferencia extranjeros de avanzada edad, a través de Tinder”.
El reporte añade que “concretan la cita y, una vez en el lugar, duermen a los anfitriones mediante fármacos sedantes, para posteriormente sustraer todo tipo de objetos de valor, en especial aparatos celulares de las víctimas, a fin de no ser detectadas”.
“Las identificadas son una pareja sentimental y reincidentes en otros hechos de similares características”, concluye el boletín de Antisecuestro.

El caso anterior
Efectivamente, Angélica María Sánchez Torres y Clara Vergara ya habían sido capturadas juntas el 22 de febrero de 2022 en un allanamiento en el barrio Obrero de Asunción.
En esa misma operación, cayeron Pamela Monserrath Mereles Vergara, Preciosa Guadalupe Fernández y Aldo Joel Fernández.
Lea más: Desbaratan banda de supuestas somnileras que causaba estragos en Asunción y Central
Todos supuestamente integraban una banda que en ese momento asestó cuatro robos domiciliarios en Asunción y Central.
Los policías explicaron cuando eso que Clara Vergara alzaba sus fotos en las redes sociales, supuestamente en busca de amigos, pero cuando algún hombre mordía el anzuelo ella rápidamente pactaba un encuentro con la víctima, que en la mayoría de los casos eran solteros y vivían solos.
Durante la cita, que siempre era en la casa de la víctima, aparentemente la sospechosa inducía a los hombres al consumo de bebidas alcohólicas, aunque en un descuido les ponía somníferos en los tragos y, finalmente, los dueños de las residencias quedaban dormidos por horas. En uno de los casos, la víctima durmió casi 50 horas y, según los médicos, logró sobrevivir porque quedó boca abajo.
Una vez que las víctimas perdían el conocimiento, aparecían los demás miembros de la banda y comenzaban a sacar todos los muebles, electrodomésticos, utensilios, cuadros, adornos y hasta dinero en efectivo, prácticamente dejaban vacías la casa.
