Una crisis de inseguridad se desató en el departamento de Alto Paraná debido a los constantes asaltos que sufre el sector farmaceúitico en el que los delinciuentes armados se llevan grandes cantidades de tirzepatida, el cual sirve para tratar la diabetes, pero también se vende y usa para bajar de peso.
Incluso un guardia de seguridad de 47 años, identificado como Sebatián Alfonzo, fue víctima fatal de uno de estos asaltos. Se han reportado al menos diez casos desde noviembre de 2025, incluyendo algunos tipo comando. Sospechan que esto se da principalmente para su reventa.
Gerardo Rivarola, vocero de la Asociación de Propietarios de Farmacias del Alto Paraná, denunció que la estructura criminal dedicada al robo y comercialización ilegal de medicamentos generaron pérdidas por más de G. 4.000 millones al sector entre diciembre y marzo, actúa con total impunidad.
Señaló que pese a que estos hechos ya costaron la vida de una persona, no hay avances significativos en la investigación.
“Después del asalto que ocurrió a las 8:30 de la mañana, a las 10 de la mañana a nosotros nos informaron que uno de los lotes que se había robado de Extreme SRL estaba siendo comercializado en el centro de Ciudad del Este”, detalló.

Reventa de tirzepatida robada en el mercado local
Rivarola sostiene que estos robos son “sobre pedido” y que es imposible que tales volúmenes de mercadería —como un lote de 4.000 cajas— se almacenen sin tener un comprador asegurado.
Además, sugirió que algunas empresas minoristas podrían estar detrás del mercado negro interno, debido que se necesita una logística importante para poder conservarlas, transportarlas y venderlas.
“Te roban 4000 cajas de US$ 170.000, US$ 200.000, no van a pasar al Brasil esa cantidad, eso se consume aquí. Evidentemente hay un esquema, digamos, minorista enorme, porque lo que aquí se vende por debajo de la mesa va a muchísimos lugares. Hasta hace poco menos de un mes, había chiquitos que tenían cartelitos que vendían T.G. de 15 a US$ 50, o sea, un solo policía de inteligencia a alguien que le diga ¿quién es el que y dónde vendía?, no existe. El fiscal General del Estado brilló por su ausencia siempre", denunció.
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Estos medicamentos se venden a precios significativamente menores al de mercado formal, considerando que los precios en el mercado negro están entre U$S 75 y U$S 80 frente a los más de U$S 200 que pueden costar en Brasil.
Denuncia complicidad e inacción estatal
El gremio farmacéutico apuntó directamente a la ineficiencia y presunta complicidad de las autoridades, ya que Rivarola recordó que la Policía Nacional no realiza tareas preventivas ni de inteligencia efectivas.
Recordó que incluso la comisaría que tomó el caso del asalto fatal no informó a la comandancia y que tras reuniones con el gobernador de Alto Paraná y el Ministerio del Interior, los cambios han sido solo de nombres en las jefaturas, sin soluciones de fondo.
Más allá de las pérdidas económicas, insistió en que existe un grave riesgo para la salud pública, ya que los medicamentos robados pierden frecuentemente la cadena de frío necesaria para su efectividad, pero son adquiridos de todas formas por consumidores que desconocen su procedencia o estado.
Según el vocero, muchos farmacéuticos se ven obligados a trabajar entre rejas o incluso a considerar armarse ante la falta de garantías por parte del Estado, además de la opción de dejar el rubro ante el riesgo.
