Desde el 11 de mayo pasado el reclusorio ubicado en el barrio Tacumbú de Asunción pasó a llamarse Centro Nacional de Prevenidos y a ser destinado sólo para el albergue de procesados. En esa misma madrugada 462 condenados fueron trasladados al penal Martín Mendoza de Emboscada.
Actualmente el penal cuenta con una población de 1.769 de los cuales 429 son condenados que serán reubicados próximamente, en otras penitenciarias, para que definitivamente el lugar sirva de albergue sólo para condenados.
En diciembre del 2025 el consorcio TC ganó la licitación para la refacción completa de todas instalaciones edilicias del antiguo penal que entró en funcionamiento en 1956 inicialmente para 800 internos, pero que entre los años 2010 y 2015 llegó a tener 4.500 internos.
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Los primeros trabajos de refacción en el antiguo reclusorio comenzaron hace un mes atrás.
Gracias a las gestiones del actual director del establecimiento Gustavo Ramón Ferriol Rojas y autoridades del ministerio de Justicia, los responsables del consorcio TC empezaron a contratar a los reos para los trabajos de albañileria, plomeria y electricidad.
Actualmente 120 internos, entre condenados y procesados están trabajando en las refacciones, 20 cumplen el rol de oficiales y otros ayudantes en albañilería. Los primeros perciben G. 180.000 por día, mientras que los otros G. 130.000 por día. Trabajan de lunes a sábado de 07:00 a 17:00 con horarios para el desayuno y almuerzo.
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Los trabajadores reciben el sueldo los viernes de tardes y para que no sean molestados en el horario laboral solo reciben la visita de sus familiares los días domingos, momento que también es aprovechado por los internos para entregar parte del dinero ganado para el sustento de sus parejas e hijos.
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Las únicas condiciones impuestas para ingresar a la lista de los trabajadores son no tener adicción a estupefacientes y querer trabajar, lo que muchos fueron vistos como una oportunidad real para ayudar a su gente que quedó desamparada.
Baldosería, primer sector del Centro Nacional de Prevenidos a ser demolido
Los primeros trabajos efectuados en el lugar fueron la demolición del sector conocido como Baldoseria, el lugar albergaba a los artesanos y también era un lugar donde fueron instalados algunos privilegiados, ya que estaba muy cerca de las oficinas administrativas.
Sin embargo, el terrible hacinamiento registrado en los últimos tiempos generó inconvenientes entre los internos y hasta principios de incendios por el vetusto estado de las muy precarias instalaciones eléctricas.
Uno de los proyectos es levantar en el sitio un pabellón donde funcione aulas de nivel inicial y secundaria que estarían a cargo del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).
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Sin embargo otras fuentes señalatron que también se baraja la posiblidad de construir en el lugar un comedor grande que conecte con todos los pabellones o en todo caso un taller de artesanía. Pero todo dependerá del rubro con que se cuente en el momento de concretar la obra, señalaron fuentes penitenciarias.
Este lugar también está pegado al depósito de comida, la carnicería y la cocina, que están siendo completamente remodelados, y las dos últimas secciones tendrán modernos equipamientos.
Por su parte el jefe del departamento Cultura, Deportes y Comunicación del Centro Nacional de Prevenidos Basilio Benítez señaló que prácticamente las paredes de todos los pabellones y celdas están agrietadas y algunos a punto de derrumbarse, ya que gran parte de las varillas de hierro de las estructuras fueron sacadas por los presos para convertirlos en armas caseras que utilizaron para la defensa y el ataque.
Igualmente las instalaciones eléctricas se encuentran en terribles condiciones de precariedad como las cañerías del desagüe de desperdicios. Por esta razón, la refacción afectará a todo el penal y será realizado en forma escalonada y por secciones para no incomodar a los internos.
El hierro y las latas que quedan de las demoliciones son resguardadas en una parte del predio y serán vendidas por kilo como chatarra y el dinero que obtenido será invertido en la compra de útiles de oficina y una impresora para el penal.
Carro de basura ¿con “pora”?
En la tarde de hoy con visible temor, el interno Jorge Pavón estaba desarmando y volviendo a armar con nuevos materiales el antiquísimo carro que era utilizado para sacar la basura del penal hasta la calle.
Pavón sabe y ha oído las historias de que en el pasado cercano internos que fueron asesinados en el interior de los pabellones y luego sacados entre la basura en ese mismo carro.
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“Si o si koa iporamante vaerá”, asegura el hombre mientras realiza el soldado de las nuevas chapas de hierro a la estructura del carro.