El caso del recién nacido hallado sin vida el pasado 11 de junio en el Centro de Especialidades Juan Pablo II de Pedro Juan Caballero, en un hecho que conmocionó a la comunidad, ha tomado un giro determinante.
Los resultados del informe forense realizado en la Morgue Judicial de Asunción, a cargo del doctor Pablo Lemir y la doctora Liliana González, bajo la supervisión de la agente fiscal Katia Estela Uemura, han cambiado por completo el curso de las investigaciones preliminares.
Cuando ocurrió el suceso, la madre, una mujer de aproximadamente 30 años, acudió al centro asistencial manifestando la necesidad de ingresar al baño, momento en el cual se produjo la expulsión del bebé.
En aquel entonces, el director del Hospital Regional, doctor Osmar Fariña, informó que el recién nacido parecía tener entre 35 y 37 semanas de gestación y un peso de 3 kilogramos, sin signos de vida iniciales.
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Sin embargo, los estudios científicos actuales han derribado esta primera percepción. El informe forense concluyó que el bebé, de sexo masculino, nació con vida y alcanzó a respirar tras el parto.
Al momento de nacer tenía una gestación de entre 37 y 38 semanas y un peso de 3.580 gramos y se determinó que falleció por asfixia mecánica por sofocación, provocada por compresión en el cuello y obstrucción de las vías respiratorias.
El hallazgo de lesiones físicas en el cuello, sumado a signos de cianosis y sangrado en nariz y boca, ha permitido descartar de plano la hipótesis de una muerte natural o un deceso durante el parto.
Con estos elementos probatorios, el Ministerio Público ha intensificado las diligencias para esclarecer la responsabilidad penal. La principal línea de investigación que manejan los investigadores apunta a que la propia madre habría sido quien causó la sofocación del recién nacido.
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La Fiscalía continúa con el proceso investigativo para confirmar las responsabilidades correspondientes ante un hecho que ha pasado de ser tratado como una urgencia médica a ser investigado como un posible caso de homicidio.
