Algunas imágenes exhibidas por los denunciantes muestran cómo algunos procesados y otros condenados por narcotráfico viven en un ambiente hasta de lujos en el reclusorio conocido como el Centro de Rehabilitación Social (Cereso), ubicado en el distrito de Cambyretá. En su mayoría las celdas de este sector fueron convertidas en habitaciones con todas la comodidades, incluyendo los acondicionadores de aire.
Igualmente, en las fotografías se delata que todos los “muchachos” que están alojados en “El Rancho” cuentan con teléfonos celulares de alta gama y con conexiones a internet, con capacidad de comunicarse con el resto del mundo.
Mientras que el resto de la población carcelaria se ve obligado a dormir sobre pedazos de sucios colchones tirados directamente sobre el frío húmedo piso, los hospedados en el Rancho descansan sobre cómodos somieres.
Los fines de semana los reos del Rancho se juntan en una especie de quincho, en uno de los patios internos de aquel sector del penal, para cocinar y compartir un rico asado, cocinado en una parrilla cerrada.
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Por supuesto, este encuentro es amenizado con música y abundante cerveza de la marca a elección de los privilegiados internos, según denunciaron los funcionarios del penal, quienes también sufren de los abusos de estos internos que actúan con total impunidad y la complacencia del director Pedro Javier Rodas Falcón.
Éste último recibió su título de abogado en septiembre del 2022 de la Universidad Sudamericana, institución donde su supuesto protector Hernán Rivas recibió su diploma de letrado, dos años antes.
Narcos y sicarios del Cereso
Uno de los ocupantes del pabellón Rancho de Cereso es el narcotraficante Wilfrido Bareiro Vargas, condenado a 19 años de prisión en el año 2021. Otro de los ocupantes del Rancho es el presunto capo narcos caazapeño Carlos Ariel González Ocampo, actualmente procesado por homicidio.
Igualmente varios sicarios pedrojuaninos están alojados en el mismo pabellón, donde los guardias incluyendo el mismo director hacen la vista gorda a los lujos y privilegios de reos, según la denuncia de los mismos funcionarios penitenciarios.