Daniel Farías Kronawetter, quien falleció el pasado sábado, fue una pieza técnica fundamental durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, ya que se desempeñó como asesor del exministro del Interior Arnaldo Giuzzio y cumplió funciones en la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad).
“Su paso por este mundo y este país no tiene por qué pasar desapercibido aunque algunos intenten empañar su memoria. La injusticia marcó sus últimos años de vida. Hay personas como Dani (Farías) que vuelven este país más respirable (...). Fue un funcionario público riguroso y honesto y por eso fue tan incómodo para los que hoy ocupan del poder. No se prestó a los poderosos, no agachó la cabeza y por eso fue perseguido hasta después de su muerte”, dijo Johanna Ortega.
En similar tenor se expresó el diputado Benítez, quien dijo que Farías Kronawetter cooperaba con su experiencia en el despacho parlamentario para llevar adelante varias denuncias, pero lo hacía con temor de la persecución laboral.
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“Fue un funcionario de aquellos que hacían su trabajo de forma responsable, no necesitaba reconocimiento ni grandes titulares. Él tenía por que mi despacho, porque decía que íbamos a ser perseguidos. Estos últimos años vivió hostigado y perseguido de forma miserable por una justicia de cabaret”, dijo Benítez sobre el funcionario público que falleció.
