La rabonería en la Cámara de Diputados dejó de ser la excepción y se convirtió en regla, llegando a agotar los puntos del orden del día solo en 8 sesiones en lo que va del año. La semana pasada no fue la excepción, donde no llegaron a tratar ni un punto del orden del día.
Ante ello, hace meses se viene amenazando con supuestas sanciones a los raboneros reincidentes, y en ese espíritu, en la reunión de la Mesa Directiva y líderes del pasado miércoles se había acordado que, los días en que no logren acabar con el orden del día, la semana siguiente deberían sesionar también los lunes, pero, de entrada ya se rompió esa regla.
En teoría, este lunes 14 debió convocarse a una extra para tocar los temas no tratados el pasado martes; sin embargo, esto no se dio y solo se convocó a la ordinaria del martes, reciclando los proyectos pendientes de la semana pasada.
Solo 10 puntos figuran en el orden del día para el martes, varios de ellos proyectos que ya cuentan con aprobación en general, y a los que les falta su tratamiento en particular (artículo por artículo).
Entre los más resaltantes, de vuelta aparecen dos proyectos de castigo a padres irresponsables que no cumplen con la manutención de los hijos: la llamada “Ley Memby” que plantea aumentar los mecanismos para obligar el descuento automático de las pensiones alimentarias, y, por otra parte, el proyecto que propone aumentar los castigos concretos.
Actualmente, el incumplimiento por más de tres meses de la manutención se castiga apenas con la imposibilidad de tramitar por primera vez el registro de conducir (no la renovación), la imposibilidad de realizar trámites notariales sobre inmuebles y el escrache público en caso de contraer matrimonio por civil.
Ante ello, como nuevos castigos se plantea prohibir que los padres irresponsables renueven sus registros de conducir, que realicen viajes al exterior e incluso que participen de eventos deportivos o conciertos, entre otras medidas.
Por otra parte, también se encuentra el proyecto para conceder permisos parentales por duelo en caso de la pérdida de hijos “no natos”, aunque la iniciativa podría cambiar totalmente de sentido, al eliminar la concesión de estos permisos y convertirse en un “protocolo” para que los hospitales manejen estas pérdidas y consuelen a los familiares.
