¿Qué es una situationship?
Una situationship es un vínculo afectivo o sexual que se parece a una relación, pero sin acuerdos claros ni reconocimiento formal.
Hay mensajes diarios, planes de fin de semana, intimidad y hasta cierta exclusividad “de facto”, pero falta una conversación explícita sobre qué son, qué esperan y qué lugar ocupa cada uno.
A veces es una etapa transitoria; otras, una forma de mantener beneficios emocionales con menos compromiso.
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El problema no es la falta de etiqueta en sí, sino la ambigüedad: cuando cada parte interpreta el vínculo de manera distinta, aparecen expectativas silenciosas que chocan justo en fechas simbólicas como el 14 de febrero.
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Entonces, ¿se celebra si no somos nada oficial?
La respuesta práctica es: se celebra si ambos quieren y entienden lo mismo por “celebrar”.
San Valentín no es un contrato, pero sí un amplificador. Si una persona lo vive como gesto romántico y la otra como un día cualquiera, el choque suele leerse como desinterés, presión o “señales mixtas”.

Celebrarlo puede ser una oportunidad para acercarse —o para aclarar— siempre que no se use como maniobra indirecta (“si me regala flores, entonces…”).
No celebrarlo también es válido, pero conviene que sea una decisión consciente y compartida, no una omisión que deje resentimiento.
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Guía para no morir de incomodidad (y salir mejor parados)
La clave es bajar el misterio antes de que llegue el día. Una pregunta simple a tiempo evita tres interpretaciones distintas después: “¿Te importa San Valentín? ¿Te gustaría hacer algo o preferís dejarlo pasar?”. No es “pedir oficialidad”; es coordinar expectativas.
Si todavía no hay conversación de exclusividad o definición, ayuda elegir planes proporcionales al vínculo. Un café, una peli o cocinar juntos suele ser más seguro que una cena carísima con velas si eso se puede leer como “declaración”.

También conviene cuidar el subtexto de los regalos. Un detalle pequeño (un libro, un postre, una nota) comunica interés sin prometer más de lo acordado. Y si te da ansiedad “quedar mal”, es una señal útil: tal vez no te incomoda el día, sino la falta de claridad.
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Por último, si para una de las partes el Día de los Enamorados “no significa nada” y para la otra sí, no es un problema de flores: es información sobre compatibilidad emocional.
En una situationship, el 14 de febrero no obliga a poner título, pero sí invita a algo más sano: hablar en voz alta de lo que ya se está viviendo.
