Un hombre con varicocele tiene venas dilatadas alrededor del testículo, sobre todo del izquierdo, porque la sangre tiene más dificultad para regresar hacia el corazón. Es comparable a las várices de las piernas, aunque ocurre en el cordón espermático, la estructura que conecta el testículo con el abdomen.

Es una condición frecuente y, en muchos casos, no provoca síntomas ni altera la vida sexual. Sin embargo, puede relacionarse con dolor persistente, cambios en el tamaño del testículo o alteraciones en la calidad del semen.
La cura o corrección definitiva, cuando está indicada, se logra mediante una intervención quirúrgica o un procedimiento radiológico; los analgésicos y el soporte escrotal pueden aliviar molestias, pero no eliminan las venas dilatadas.
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¿Qué síntomas puede causar un varicocele?
Algunas personas descubren el varicocele en un control médico o durante estudios por infertilidad. Otras perciben una sensación de peso, tirantez o dolor sordo en el escroto, que suele empeorar tras muchas horas de pie, actividad física o calor y mejorar al acostarse.

En los casos más evidentes, puede palparse una masa blanda descrita en medicina como una “bolsa de gusanos”. No es una infección, ni un tumor, ni una enfermedad de transmisión sexual.
El dolor testicular, sin embargo, no siempre se debe a un varicocele. Un dolor intenso y súbito, una inflamación rápida, fiebre, náuseas o un bulto duro requieren atención médica urgente para descartar torsión testicular, infección u otras causas.
¿El varicocele afecta la erección o el deseo sexual?
Por sí solo, el varicocele no suele ser una causa directa de disfunción eréctil ni de falta de deseo sexual. La erección depende principalmente del flujo arterial, los nervios, las hormonas, el estado emocional y el contexto relacional; las venas dilatadas del escroto intervienen de otra manera.
Aun así, el dolor, la preocupación por la fertilidad o la incomodidad corporal pueden afectar indirectamente la intimidad y la confianza.
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Además, en una minoría de casos, un varicocele clínicamente relevante puede asociarse con menor producción de testosterona. Esa relación no significa que toda persona con varicocele tenga cambios hormonales ni que una cirugía vaya a resolver automáticamente problemas de deseo o erección.
¿Por qué puede dificultar un embarazo?
Los testículos necesitan una temperatura ligeramente inferior a la del resto del cuerpo para producir espermatozoides. Al alterarse el drenaje venoso, el varicocele puede elevar la temperatura local y favorecer estrés oxidativo e inflamación. Estos mecanismos pueden afectar la concentración, movilidad o forma de los espermatozoides.
Las asociaciones urológicas recomiendan valorar el tratamiento especialmente cuando hay un varicocele palpable, dificultades para lograr embarazo y un espermograma alterado. Pero tener varicocele no equivale a ser infértil: muchos hombres con esta condición tienen semen normal y conciben sin tratamientos.
La evaluación suele incluir exploración física, ecografía Doppler si hay dudas y, cuando se busca embarazo, uno o más análisis de semen. La fertilidad es un asunto de pareja: también deben considerarse la edad y la salud reproductiva de la otra persona.
¿Cómo se cura o se corrige el varicocele?
Si no hay dolor, reducción testicular ni problemas reproductivos, la conducta habitual puede ser observar y controlar. Para molestias leves, un profesional puede indicar ropa interior de sostén, evitar actividades que agraven el dolor y usar analgésicos apropiados según cada caso.
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Cuando hay indicación de tratamiento, existen dos vías principales:
Cirugía de varicocelectomía: consiste en ligar o cerrar las venas afectadas para que la sangre circule por otras vías sanas. La técnica microquirúrgica subinguinal es una de las más utilizadas porque permite identificar estructuras importantes, como la arteria testicular y los vasos linfáticos. Suele realizarse de forma ambulatoria.
Embolización percutánea: un radiólogo intervencionista introduce un catéter a través de una vena y bloquea las venas dilatadas con espirales, sustancias especiales o ambos recursos. No requiere una incisión en el escroto, aunque su disponibilidad depende del centro y de la experiencia del equipo.
Ambos métodos pueden mejorar el dolor y parámetros del semen en pacientes seleccionados. Los resultados no son idénticos para todos: influyen la edad, el grado del varicocele, la función testicular previa y otros factores de fertilidad.
También existen riesgos, como recurrencia, acumulación de líquido alrededor del testículo —hidrocele—, hematoma o infección, que deben conversarse con urología.
Cuándo pedir una consulta con urología
Conviene consultar ante pesadez o dolor escrotal recurrente, un cambio de tamaño en un testículo, un bulto nuevo o dificultades para concebir tras un período de búsqueda. En adolescentes, el seguimiento es relevante si se detecta que el testículo afectado crece menos que el otro.
Hablar de varicocele no debería reducirse a una preocupación por el rendimiento sexual. Se trata de una condición vascular frecuente, con impacto muy variable: para algunos es un hallazgo sin consecuencias y para otros, una causa tratable de dolor o de alteraciones reproductivas.
