14 de julio de 2026

Es en el fondo no programable, magmático, de una mente sin transparencia posible donde surgen los milagros y los errores, escribe Montserrat Álvarez en esta breve columna que recrea nuestra antigua fascinación por los autómatas y se burla de los programas de «inteligencia artificial».

En el 50º aniversario del descubrimiento de los bronces de Riace (1972), uno de los momentos más emocionantes de la historia de la arqueología, Julián Sorel se siente nostálgico y constata la frivolidad de ciertos reflejos del antiguo ideal antropológico griego en el cine reciente.

