14 de julio de 2026

El pasado viernes 7 de marzo Brad Sigmon, condenado por el asesinato de los padres de su exnovia en 2001, fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento en la prisión de Broad River, Carolina del Sur. Sigmon entró en la sala con uniforme negro y un círculo rojo en el pecho, que desapareció al instante con los disparos. La ejecución se llevó a cabo a las 18:08 horas. Su caso ha reavivado el debate sobre la pena de muerte.


«Aprendemos al aburrirnos, dicen, citando a un filósofo acá y una filósofa allá. Dejen a la niñez (y a la adultez, ya que estamos) aburrirse, claman. La defensa del aburrimiento es un lavado de imagen de una vivencia nefasta por parte de gente que parece que nunca se aburrió».


Lo que hoy se nos vende como un adelanto tecnológico y cultural no es más que el saqueo de nuestra memoria por intermediarios tecnológicos que rastrean nuestros datos y nos presentan la repetición de nuestro propio pasado como un anticipo de nuestros deseos y necesidades.