6 de septiembre de 2026
Dos grandes profesionales de la comunicación nos dejaron hace exactamente una semana. Ambos estuvieron muy ligados al diario ABC Color y se convirtieron en referentes en las áreas en las que supieron generar la atracción de los lectores. Hablamos sin duda de Jesús Ruiz Nestosa y Rigoberto Gauto, quienes hicieron innumerables páginas de este diario.
SALAMANCA. Acabo de tropezar con un trabajo realizado por la licenciada Carmen Arias Larroza, de la organización privada Investigación para el Desarrollo, que nos informa que en la actualidad hay unos 280.000 paraguayos de 15 años o más que no saben leer ni escribir. Vale decir que un 4% de nuestra población es analfabeta. A propósito de estos datos, el doctor Enrique Bendaña, presidente del Centro de Regulación, Normas y Estudios de la Comunicación (Cerneco) y rector de la Universidad Paraguayo-Alemana, dijo que, más que este nivel de analfabetismo, que él considera no es muy alto, mucho más le preocupa del nivel de analfabetismo funcional. Es decir, gente que sí sabe leer y escribir, pero no es capaz de entender lo que lee.
SALAMANCA. Perdida entre tantas noticias catastróficas, está allí como puesta para pasar desapercibida, siendo la única que podría darnos una pequeña esperanza de que las cosas se pueden hacer bien y, aunque diminutas, tienen su importancia. Me refiero al grupo “A Todo Pulmón” que, compuesto por jóvenes, acaba de regresar del Chaco después de realizar una expedición en busca de los árboles más grandes del Paraguay.
SALAMANCA.- El examen de ingreso a la universidad era uno de los temas que nos unía a todos los compañeros al llegar a los dos últimos cursos del bachillerato y se acercaba el momento de vencer ese obstáculo. En medio de tanta preocupación soñábamos que llegara el momento en que ya no hubiera dicha prueba y que pudiéramos acceder a la carrera que deseábamos seguir sin tener que pasar por aquellas horcas caudinas.
SALAMANCA. Por fin se acordaron de uno de los que yo llamo “héroes civiles“, en el momento de bautizar un sitio habilitado para la ciudadanía. La Fundación Texo decidió llamar a su salón auditorio “Carlos Saguier”, a quien yo le adicionaría el sobrenombre de “padre de la cinematografía” en nuestro país. Para la ceremonia del bautizo, se hizo lo mejor que se podía esperar: se proyectó su película “El pueblo”, un film experimental hecho en 1969. Entonces se exhibió muy pocas veces, y luego desapareció de la vista, pues no había caído bien en los círculos gubernamentales y en aquellos que trataban de manejar la cultura a su gusto y paladar; una cultura hecha a la medida de las ideas irracionales que quería imponernos la dictadura.
SALAMANCA. En tiempo de la dictadura de Stroessner la Municipalidad de Asunción tenía (y la sigue teniendo) una Dirección de Cultura y, a falta de un ministerio que se ocupase del tema, esta oficina funcionaba en su reemplazo. Como los nombramientos se hacían a dedo (y se siguen haciendo) fue puesta allí una directora apodada Pichina cuyos mayores méritos para el cargo eran ser profesora de acordeón a piano y, principalmente, amiga muy cercana, cercanísima, al dictador. Más que ser directora de cultura (también se la conocía como “Ña Curtú”) era el azote de la cultura. En una oportunidad las bailarinas del Ballet Clásico Municipal se fueron a pedirle que esa dirección les comprara las zapatillas de baile y ella, muy ofendida, respondió: “Encima que bailan y se divierten quieren que les compre para su zapatilla”. Evidentemente nunca vio los pies de una bailarina al fin de una temporada.