24 de octubre de 2026

Entre 2005 y 2018, el valor de una hora de trabajo en Paraguay creció 50%, de US$ 10,6 a US$ 15,9, según la OIT. En los siete años siguientes avanzó solo 2,7%, hasta US$ 16,3, a un ritmo de 0,4% anual. A esa velocidad, la brecha con las economías más productivas del mundo no se cierra. Y el salario real creció mucho menos que la productividad.

La modalidad remota dejó de ser una excepción de emergencia, pero tampoco desplazó a la oficina del todo. La evidencia internacional muestra una fórmula más matizada, con esquemas híbridos para tareas digitalizables, presencialidad dominante donde el trabajo exige operación directa y remoto total como opción más limitada.

El Instituto para el Desarrollo Gerencial de Suiza (IMD) hizo una evaluación, más allá del PIB, del desarrollo socioeconómico de los países latinoamericanos y alertó sobre los desajustes estructurales y baja productividad, incluido Paraguay.

La estabilidad macroeconómica y el dinamismo de ciertos sectores permitieron que muchas compañías crezcan en ventas, empleo o presencia comercial. Sin embargo, el desafío de fondo sigue siendo convertir esa expansión en más valor por trabajador, mejor gestión, innovación útil y procesos capaces de sostener competitividad.

La luz natural, al activar células específicas en la retina, regula nuestro reloj biológico y afecta directamente el estado de ánimo. Investigaciones recientes destacan su influencia en la productividad y bienestar, especialmente en la exposición matutina, vital para un ciclo circadiano saludable.