2 de marzo de 2026

Río de Janeiro, Brasil, es famosa por sus icónicas playas como Copacabana e Ipanema, sin embargo, esta vibrante ciudad ofrece otras joyas escondidas que invitan a explorar un lado más tranquilo y auténtico de su litoral.

En una ciudad famosa por sus playas y miradores, Parque Lage aparece como un refugio verde y elegante que combina historia, arte y naturaleza. A los pies del Cristo Redentor, este antiguo palacete rodeado de jardines tropicales se ha convertido en una de las postales más singulares de Río de Janeiro.

RIO DE JANEIRO, Brasil. Entre enormes banderas con el rostro del presidente brasileño, miles de voces entonan el cántico militante “Olé, olé, olé, olá / Lula, Lula” en el Sambódromo de Río. Es un ensayo de una escuela que desató la polémica por dedicar su desfile de Carnaval al mandatario.

En el corazón de la zona norte de Río de Janeiro, lejos de las postales obvias de Copacabana y el Pan de Azúcar, se abre un parque en el que Brasil dejó de ser colonia para convertirse en imperio. Quinta da Boa Vista fue residencia de la familia real portuguesa y escenario silencioso de las grandes decisiones del siglo XIX. Hoy, es un oasis verde para caminar sin apuro, entre lagos, jardines y palacios.

Arraial do Cabo, conocido como el “Caribe Brasileño”, es un destino paradisíaco situado en el estado de Río de Janeiro, Brasil. Con playas de arena blanca y aguas cristalinas, este encantador lugar es perfecto para quienes buscan una experiencia de playa inolvidable.

En la cima de una azotea improvisada, una silla de plástico blanca, un turista que sonríe a cámara y un dron que se eleva lentamente hasta revelar un mar de casas apretadas sobre la montaña. Al fondo, el océano Atlántico, los edificios de São Conrado y la silueta inconfundible de Río de Janeiro. Ese es el “video con dron desde una silla” en la Favela Rocinha que se ha vuelto objeto de deseo de viajeros y creadores de contenido en 2026.