16 de febrero de 2026
Treinta años de supervisión formal del mercado asegurador paraguayo no solo marcan la evolución de un organismo de control sino también reflejan la transformación de un sector empresarial que, en ese período, debió aprender a convivir con reglas cada vez más técnicas, mayores exigencias de solvencia y una creciente expectativa social respecto del rol del seguro.
El “seguro” es, sin duda, en el lenguaje corriente, un contrato, “contrato de seguro”, donde una de las partes se obliga, mediante cierta prima, a indemnizar a la otra de una pérdida o de un daño o de la privación de un lucro esperado que podría sufrir por un acontecimiento incierto. Pero también es una actividad económica extensamente desarrollada en el mundo entero. Un fenómeno jurídico-económico, una poderosa máquina económica que descansa en la tradición, en las matemáticas, en el derecho y en la técnica actuarial, pero ha estado, quizás, mayormente influenciado por el derecho, como “parte de” los denominados contratos comerciales.

CARAPEGUÁ. Docentes, jubilados y activos agremiados a la Federación de Educadores del Paraguay (FEP), se congregaron hoy a la altura del kilómetro 87 y realizaron cierre simbólico de la ruta PY01. La medida de fuerza tomaron porque están en desacuerdo con la creación de la Superintendencia de jubilaciones y pensiones. Piden que los senadores rechacen y archiven el proyecto presentado por el senador Dionisio Amarilla (PLRA).

La Superintendencia de Seguros del Banco Central del Paraguay (BCP) volvió a insistir ayer sobre la existencia de diez empresas que no están autorizadas para el ejercicio de la actividad comercial aseguradora o reaseguradora en el país.
Una de las funciones más importantes de una compañía de seguros consiste en obtener un cierto número de contratantes que le permitan operar adecuadamente operando con éxito la “ley de los grandes números”. Y suscribir un seguro es el proceso mismo de solicitar y obtener una póliza de seguro por parte de una persona o entidad, y que la aseguradora acepte dar la cobertura solicitada. En términos simples, suscribir un seguro implica obtener un contrato de seguro. Ahora bien, el seguro es un producto/servicio intangible y no existe en la realidad hasta que se contrata una póliza.
Las calificadoras de riesgos son sociedades anónimas que están autorizadas y controladas por la Comisión Nacional de Valores (CNV) y que tienen por objeto exclusivo la calificación de riesgo referidas a bancos, financieras, seguros, cooperativas, empresas emisoras de títulos de deudas y títulos accionarios, y en general, todo título valor de oferta pública o privada, representativo de deuda o capital, cuotas de fondos de inversión y cuotas de fondos mutuos.