27 de julio de 2026

Solo en el Instituto de Medicina Tropical se atienden 60 casos de mordeduras de serpientes al año, de los cuales dos derivan en la muerte de los pacientes, precisó Óscar Merlo, director del centro médico. El profesional pidió frenar la presión sobre los familiares del niño mordido por una jarara, quienes se negaron a donar los órganos pese al diagnóstico de muerte cerebral.

Un niño de 7 años, residente de una colonia en Curuguaty, resultó con muerte cerebral luego de haber presentado complicaciones por la mordedura de una serpiente, aparentemente una jarará. Los médicos del Instituto de Medicina Tropical solicitaron a sus familiares la donación de los órganos, pero el padre se opone.
Una falsa yarará o una “yarará” no venenosa se instaló debajo de la almohada en una de las camas de los bomberos voluntarios en zona de la Costanera de Asunción. La misma fue devuelta a su hábitat y recomiendan no matarlas si encuentran alguna de esa especie.

PILAR. Un suboficial de policía fue mordido por una serpiente (yarará) cuando este se encontraba lustrando su bota. El hecho ocurrió en el predio de la subcomisaria cuarta San Antonio de la compañía Camba Cuá, distrito de San Juan del departamento de Ñeembucú.

Una niña de dos años se recupera satisfactoriamente tras la mordedura de una serpiente Yarará. El hecho ocurrió en San Juan Nepomuceno, Caazapá y la rápida intervención fue clave para salvarla, según explican los médicos que la están tratando en el Instituto de Medicina Tropical.