Curazao para ‘foodies’: ruta por los coloridos mercados de Willemstad y su fusión afro-europea

Willemstad, Curacao.
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Entre casas color pastel, puentes flotantes y el brillo constante del Caribe, Willemstad guarda un secreto bien a la vista: sus mercados. Bajo techos de zinc, toldos improvisados y puestos que cambian con la hora del día, la capital de Curazao despliega una cocina que mezcla raíces africanas, herencia europea y sabor isleño en cada plato.

Dónde queda Curazao y cómo situar a Willemstad en el mapa

Curazao es una isla del Caribe sur, frente a las costas de Venezuela, parte de las llamadas islas de Sotavento.

Willemstad, Curazao.
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Está fuera de la ruta habitual de huracanes y se ubica en el extremo sur del mar Caribe, con un clima cálido y seco casi todo el año.

Willemstad, Curazao.
Willemstad, Curazao.

Willemstad, su capital, ocupa una bahía natural en la costa sur y concentra la mayor parte de la vida urbana, comercial y gastronómica de la isla.

Willemstad, Curazao.
Willemstad, Curazao.

Hasta aquí se llega en vuelos directos y conexiones desde ciudades de América y Europa que aterrizan en el Aeropuerto Internacional de Curazao. Desde allí, en pocos minutos de traslado por ruta, aparecen los barrios históricos de Punda y Otrobanda, separados por la ensenada de Sint Annabaai y unidos por el célebre puente flotante Reina Emma. Es en este entorno donde laten los mercados que atraen a viajeros curiosos y a amantes de la comida.

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Mercados de Willemstad: color, mar y cocina criolla

El corazón gastronómico de Willemstad se siente temprano, cuando el sol apenas empieza a calentar las fachadas coloniales. En el entorno del centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por su arquitectura y planificación portuaria, se despliegan varios mercados que condensan la vida diaria de la isla.

Willemstad, Curazao.
Willemstad, Curazao.

Frente a la bahía, antiguas embarcaciones de madera amarran una junto a la otra: son los puestos del célebre mercado flotante, donde durante décadas los vendedores han traído frutas, hortalizas y pescados desde la costa continental vecina.

Además, se pueden ver grandes cruceros que hacen una parada en la isla.

Willemstad, Curazao.
Willemstad, Curazao.

A pocos pasos, otra atmósfera: el mercado cubierto y sus alrededores abren paso al reino de los aromas. Pescados recién llegados, pilas de especias, raíces tropicales, cebollas encordadas, envases de miel local y botellas del famoso licor de Curazao comparten espacio con pequeñas fondas, cafés y carritos improvisados que sirven desde desayunos contundentes hasta meriendas rápidas.

En este escenario, lo que para unos es simple compra cotidiana, para el viajero se convierte en una inmersión en la cultura culinaria de la isla.

Plasa Bieu y Marshe Nobo: la mesa larga de Curazao

Uno de los nombres que se repiten entre quienes buscan qué hacer en Willemstad si aman comer bien es Plasa Bieu, también conocido como el “Old Market”.

Ubicado en el centro, este antiguo mercado techado funciona como un gran comedor popular.

Willemstad, Curazao.
Willemstad, Curazao.

Las mesas compartidas y los fogones a la vista marcan la dinámica del lugar. Allí circulan bandejas de stoba (guisos espesos, a menudo de cabra o res), sopas bien sazonadas, funchi (la polenta caribeña a base de maíz), banana frita, pescados enteros dorados en la sartén y acompañamientos de arroz, porotos y ensaladas simples.

Un poco más alejado del casco antiguo se encuentra el Marshe Nobo, el “nuevo mercado”, donde se combinan puestos de frutas y vegetales, productos secos y pequeños espacios de comida.

Sabores afro‑europeos: platos que cuentan historias

La cocina de Curazao es una síntesis de influencias africanas, europeas y caribeñas, con matices latinoamericanos y toques de la inmigración asiática. Esa mezcla se percibe tanto en la forma de preparar los alimentos como en las técnicas que se usan en los mercados y comedores populares.

Willemstad, Curacao.
Willemstad, Curacao.

Entre los platos que suelen llamar la atención se encuentra el keshi yena, un clásico: una gran pieza de queso (tradicionalmente gouda o edam, herencia neerlandesa) rellena con carne especiada, aceitunas, pasas y verduras, horneada hasta quedar fundente.

Los stoba —guisos y estofados— hablan de técnicas africanas y europeas adaptadas al clima y los ingredientes locales. Se preparan con cabra, res o pollo, combinados con verduras y salsas espesas, y acompañados siempre de funchi o arroz.

En los mercados es frecuente ver grandes ollas burbujeando desde media mañana, listas para servir porciones generosas.

Cuándo viajar a Curazao y cómo disfrutar sus mercados

Curazao ofrece clima cálido todo el año, con temperaturas que rondan los 27‑30 °C y brisa constante. La isla tiene una estación relativamente más seca entre enero y septiembre y un periodo algo más húmedo hacia fin de año, aunque sin grandes variaciones.

Para quienes viajan motivados por la comida y los mercados, cualquier época es adecuada: la actividad diaria en Willemstad se mantiene constante y los productos frescos llegan a lo largo de todo el año. Sin embargo, los meses más secos resultan especialmente agradables para caminar por la ciudad, sentarse en terrazas y combinar las visitas gastronómicas con paseos por las playas.

El calendario de la isla suma atractivos extra. El carnaval de Curazao, con sus desfiles, música y disfraces, tiñe las calles de color y también impacta en la oferta de comida callejera.