13 de mayo de 2026

Entre fachadas color pastel y brisas salinas, Willemstad, capital de Curazao, emerge como un museo vivo en el Caribe neerlandés. Esta joya de la Unesco desde el año 1997 cautiva con su puente flotante y una mezcla vibrante de lenguas, donde la historia colonial susurra libertad.

Belice, un pequeño país en la costa este de América Central, es conocido por su rica biodiversidad, fascinante historia y vibrante cultura. Situado entre México y Guatemala, y abrazado por las aguas del Mar Caribe, Belice ofrece un tesoro de atracciones naturales y culturales.



Entre casas color pastel, puentes flotantes y el brillo constante del Caribe, Willemstad guarda un secreto bien a la vista: sus mercados. Bajo techos de zinc, toldos improvisados y puestos que cambian con la hora del día, la capital de Curazao despliega una cocina que mezcla raíces africanas, herencia europea y sabor isleño en cada plato.

De acuerdo con el informe “Perspectivas económicas mundiales” del Banco Mundial (BM), la economía de América Latina y el Caribe (ALC) enfrenta el año 2026 en un contexto global marcado por una desaceleración moderada del crecimiento, mayores tensiones comerciales y condiciones financieras que, aunque algo más favorables que en años recientes, aún reflejan un elevado grado de incertidumbre. Tras un desempeño relativamente estable en 2025, la región se encamina a una etapa en la que los desafíos estructurales vuelven a ocupar un lugar central en la agenda económica, al tiempo que surgen oportunidades asociadas a la reorganización del comercio internacional y a la consolidación de la estabilidad macroeconómica en varios países.