Día Mundial de la Hipertensión: por qué millones de personas no saben que la tienen

Persona se mide la presión arterial.
Persona se mide la presión arterial.Shutterstock

El 17 de mayo, el Día Mundial de la Hipertensión pone el foco en una paradoja sanitaria: la presión alta es medible, tratable y frecuente, pero casi la mitad de quienes la padecen no lo sabe. En ese silencio se juega el riesgo de infartos y ACV.

El Día Mundial de la Hipertensión se conmemora cada 17 de mayo. La fecha fue impulsada por la World Hypertension League para instalar un mensaje simple y verificable: tomarse la presión salva vidas.

La jornada busca aumentar el diagnóstico temprano y mejorar el control de una enfermedad que, por su avance discreto, suele descubrirse tarde, cuando ya dejó huellas.

La epidemia silenciosa: mucha gente hipertensa, poca gente diagnosticada

La hipertensión arterial —presión persistentemente elevada en las arterias— es uno de los principales factores de riesgo de accidente cerebrovascular, infarto, insuficiencia cardíaca y enfermedad renal crónica.

Persona se mide la presión arterial.
Persona se mide la presión arterial.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 1.280 millones de adultos (30 a 79 años) viven con hipertensión y aproximadamente el 46% no sabe que la tiene.

Es un dato que explica por qué la prevención cardiovascular no se juega solo en terapias sofisticadas, sino en el acceso a controles básicos.

Por qué tantos no lo saben: no duele, no avisa, no se mide

La hipertensión es famosa por su falta de señales confiables. No tiene síntomas específicos: el dolor de cabeza, el mareo o el “nerviosismo” pueden aparecer por múltiples causas y, a menudo, no están presentes.

Mientras tanto, la presión elevada puede dañar de forma progresiva:

  • Arterias, favoreciendo el endurecimiento y la aterosclerosis.
  • Cerebro, aumentando el riesgo de ACV y deterioro cognitivo.
  • Riñones, acelerando la pérdida de función renal.
  • Corazón, engrosando el músculo cardíaco y elevando el riesgo de arritmias e insuficiencia.

A esa biología silenciosa se suman factores de sistema: controles médicos esporádicos, equipos no validados, mediciones apresuradas y desigualdad en el acceso a atención primaria.

También existen trampas diagnósticas: la hipertensión de guardapolvo blanco (sube en el consultorio) y la hipertensión enmascarada (normal en consulta, alta en la vida diaria), que vuelven clave el seguimiento.

Cómo saber si tengo hipertensión: la respuesta es medir bien

En términos generales, se considera hipertensión cuando la presión se mantiene elevada (a menudo se usa el umbral 140/90 mmHg en consultorio, aunque algunas guías emplean cortes más bajos según el riesgo).

La recomendación más consistente es práctica: medirse con técnica correcta y repetir. Idealmente, usar un tensiómetro de brazo validado, descansar cinco minutos, evitar café y tabaco antes, y registrar más de una lectura.