Video: felicidad en Argentina por 50 ejemplares de yaguareté libres y un avistaje histórico

En el Gran Parque Iberá (Corrientes), turistas vieron por primera vez a un yaguareté nacido en libertad: Ombú. El hito coincide con otro dato clave del proyecto de reintroducción: ya se registran 50 individuos viviendo sueltos en la región.

El avistaje ocurrió durante una recorrida turística por el Gran Parque Iberá, en Corrientes, Argentina, cuando una pareja se topó con un yaguareté descansando sobre una senda. Según la información difundida por Rewilding Argentina, el animal era Ombú, un macho joven nacido en libertad en el parque hace un año y medio.

Felicidad en Argentina por 50 ejemplares de yaguareté libres y un avistaje histórico.
Felicidad en Argentina por 50 ejemplares de yaguareté libres y un avistaje histórico.

El felino se mantuvo calmo, observó brevemente a los visitantes, se incorporó sin sobresaltos y se internó de nuevo en el monte. La escena —registrada en video— tiene un peso simbólico particular: durante décadas, la presencia del mayor depredador de América en Corrientes parecía parte del pasado.

Felicidad en Argentina por 50 ejemplares de yaguareté libres y un avistaje histórico.
Felicidad en Argentina por 50 ejemplares de yaguareté libres y un avistaje histórico.

De especie extinta localmente a una población en expansión

El avistaje de Ombú llega acompañado por un dato que marca la escala del proceso: la población de yaguaretés libres en Iberá alcanzó los 50 individuos registrados.

La cifra es especialmente significativa porque la especie había desaparecido por completo de Corrientes durante más de 70 años.

El caso de Iberá se presenta, además, como un antecedente internacional: el proyecto es descrito como el primero del mundo en lograr la reintroducción exitosa del yaguareté en una región donde estaba extinto.

Cómo se construyó el regreso: instituciones, tiempos y liberaciones

El programa comenzó en 2012 con la creación del Centro de Reintroducción del Yaguareté en la isla San Alonso, en el corazón del sistema Iberá.

Felicidad en Argentina por 50 ejemplares de yaguareté libres y un avistaje histórico.
Felicidad en Argentina por 50 ejemplares de yaguareté libres y un avistaje histórico.

El esquema de trabajo, según el detalle del proyecto, combina esfuerzos de la Provincia de Corrientes, la Administración de Parques Nacionales y la Fundación Rewilding Argentina, con participación de equipos científicos, guardaparques y especialistas, además de colaboración de instituciones de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay para conformar una población fundacional.

Las primeras liberaciones se iniciaron en 2021. Desde entonces, el proyecto reporta un cambio de escala: Corrientes pasó de no registrar ejemplares en libertad a concentrar cerca del 20% de los yaguaretés que habitan actualmente en Argentina, y a convertirse en la provincia de la región chaqueña con más individuos registrados.

La dispersión fuera del “núcleo” y el mapa de nuevos registros

Más allá de la cifra total, el dato que entusiasma a los equipos de conservación es el movimiento de los animales hacia nuevas áreas. Sebastián Di Martino, director de conservación de Rewilding Argentina, señaló que hubo registros recientes en el Portal San Nicolás (cerca de San Miguel) y en el Portal San Antonio (cerca de Loreto), lo que indicaría una dispersión desde la isla San Alonso, donde se liberaron los primeros ejemplares.

Felicidad en Argentina por 50 ejemplares de yaguareté libres y un avistaje histórico.
Felicidad en Argentina por 50 ejemplares de yaguareté libres y un avistaje histórico.

El proceso es clave para la viabilidad a largo plazo: la recolonización progresiva de ambientes diversos refuerza la idea de una población que empieza a reconectar paisajes donde el yaguareté había desaparecido décadas atrás.

Conservación con base social: convivencia y territorio

El retorno del gran felino no se explica solo por infraestructura o manejo de fauna. Hay una dimensión menos visible: años de trabajo con instituciones, científicos, guardaparques, productores rurales, guías turísticos y comunidades locales, en una dinámica de aprendizaje de convivencia con un depredador tope.

Esa construcción social aparece como una de las claves para evitar que la reintroducción sea un hecho aislado y sostenerla en el tiempo, en una provincia donde el animal dejó de existir en estado silvestre durante generaciones.

Y la presencia del yaguareté también reconfigura la economía local a través del turismo de naturaleza. Esta actividad atrae 60.000 visitantes por año y abre oportunidades económicas para 200.000 habitantes distribuidos en 20 localidades vecinas al Gran Parque Iberá.

El gobernador correntino Juan Pablo Valdés interpretó el avistaje como una evidencia de que conservación y desarrollo pueden avanzar en paralelo, y sostuvo que el regreso del yaguareté ubica a Corrientes en la “vanguardia” de la restauración ecológica mientras fortalece una economía ligada al turismo.

Por qué importa el yaguareté: efectos en cadena dentro del ecosistema

El yaguareté no es solo una especie emblemática: cumple una función ecológica estructural. Como depredador tope, regula poblaciones de otras especies y puede generar impactos positivos a lo largo de la cadena trófica.

En ese sentido, su retorno se presenta como parte de una restauración de procesos ecológicos y no únicamente como la recuperación de un símbolo.

Para medir esos efectos, equipos científicos de institutos del CONICET, junto con Proyecto Yaguareté y Rewilding Argentina, realizan monitoreos con apoyo de la National Geographic Society para evaluar el impacto ecológico del regreso del felino en Iberá.

Un aprendizaje exportable: El Impenetrable y el desafío regional

La experiencia correntina se proyectó hacia otra geografía crítica: el Parque Nacional El Impenetrable, en el Chaco argentino, donde desde 2020 se impulsa un programa complementario orientado a fortalecer la población silvestre regional.

Este enlace entre proyectos cobra relevancia frente a un panorama adverso en el Gran Chaco, una ecorregión compartida por Bolivia, Paraguay y Argentina que concentra alta biodiversidad pero enfrenta presiones intensas por pérdida y fragmentación de hábitat.

El yaguareté (Panthera onca) es el mayor felino del continente: los machos pueden alcanzar 2,50 metros de longitud (incluida la cola) y pesar hasta 140 kilos, según los datos del material.

Históricamente se distribuía desde el sur de Estados Unidos hasta el centro-sur de Argentina, pero en los últimos 200 años se retrajo por la caza, la disminución de presas y la destrucción y fragmentación del hábitat.

En Argentina hoy ocupa apenas el 5% de su rango histórico. Y dentro de ese mapa, la situación más crítica se ubica en el Chaco Semiárido, donde la población estaría conformada por menos de 20 yaguaretés, convirtiéndola en la más amenazada del vecino país frente a las poblaciones de la Selva Paranaense (Misiones) y las Yungas (Salta y Jujuy).

Las causas del colapso incluyen la caza ilegal y la pérdida acelerada de ambientes naturales, con una tasa de deforestación del Chaco Semiárido señalada entre las más altas de Sudamérica.

Un patrón similar se registra en Paraguay, donde se reporta una de las mayores proporciones de cambio de uso del suelo para sistemas agropecuarios en el Chaco Seco.