Cuándo es el Día Mundial de los Océanos y por qué se celebra
El Día Mundial de los Océanos se celebra el 8 de junio. La fecha fue impulsada en 1992 durante la Cumbre de la Tierra de Río y reconocida oficialmente por la ONU en 2008.

El objetivo es doble: visibilizar la dependencia humana del océano —alimento, comercio, energía, biodiversidad— y subrayar que su degradación compromete el clima, las costas y la economía.
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El océano como sistema climático: el gran regulador térmico
En términos físicos, el océano funciona como un reservorio de calor. Su alta capacidad calorífica le permite absorber más del 90% del exceso de calor generado por el desequilibrio energético del calentamiento global.

Ese “amortiguador” reduce picos de temperatura en tierra, pero tiene un costo: más calor almacenado en el mar implica cambios en circulación, ecosistemas y extremos.
La distribución de ese calor no es uniforme. La circulación oceánica —corrientes superficiales impulsadas por vientos y corrientes profundas ligadas a densidad, temperatura y salinidad— redistribuye energía a escala planetaria.
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Sistemas como el Atlántico Norte (conectado a la AMOC) o el Pacífico ecuatorial influyen en patrones atmosféricos. Cuando el océano libera parte de su calor a la atmósfera, puede potenciar eventos extremos: ciclones más intensos al alimentarse de aguas cálidas, olas de calor marinas que alteran pesquerías y episodios tipo El Niño que reordenan lluvias y sequías a escala global.
El océano invisible: qué sabemos del 80% que no se exploró
La cifra es penosa y persistente: más del 80% del océano permanece sin explorar, observar o cartografiar en detalle, según estimaciones ampliamente citadas (incluida NOAA). “Conocer” el mar no es solo navegarlo, sino medirlo con resolución suficiente.

La cartografía del fondo marino combina sonar multihaz (desde buques), vehículos autónomos (AUV) y ROV con cámaras y sensores, además de altimetría satelital, que infiere montes y fosas por la forma del campo gravitatorio, aunque con menor precisión.
Iniciativas como Seabed 2030 buscan un mapa global del relieve submarino; el avance mejora, pero aún hay grandes vacíos, especialmente en zonas profundas y remotas. El límite no es solo tecnológico, también es de costos, tiempo, clima operativo y acceso geopolítico.
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El nivel del mar está cambiando: cuánto subió y qué zonas están en riesgo
El nivel medio global del mar ya subió en torno a 20–25 centímetros desde 1900, y unos 10 centímetros desde 1993 (era de satélites), con una tasa reciente cercana a 4–5 mm por año, señal de aceleración.

Las causas principales son dos. La expansión térmica: el agua se dilata al calentarse. Y el aporte de agua dulce por derretimiento de glaciares y pérdida de masa de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida.
Hacia 2100, el IPCC proyecta aumentos del orden de decenas de centímetros a alrededor de 1 metro, según emisiones y respuesta de los hielos, con riesgos adicionales por incertidumbres en la dinámica antártica.
Las zonas más expuestas son las costas bajas, deltas densamente poblados (Ganges-Brahmaputra, Mekong, Nilo), pequeños Estados insulares y grandes ciudades costeras. No se trata solo de inundación permanente: el nivel de base más alto multiplica el alcance de marejadas, temporales y erosión, redefiniendo qué significa “normal” en la línea de costa.
