“Orlando Gill era un chico humilde, pero buenazo”, recuerda el DT que lo puso en el arco

Niños con camisetas verdes y rojas sonríen junto a Orlando Gill y Lucho Mendoza en un campo de fútbol al aire libre.
El equipo de fútbol de Tayazuapé, con Orlando Gill (camiseta de arquero) y el entrenador Lucho Mendoza, con sombrero.Gentileza

La historia de vida de Orlando Gill, marcada por el esfuerzo, las dificultades económicas y su ascenso desde el fútbol de barrio en San Lorenzo hasta la Selección Paraguaya, se convirtió en uno de los relatos más comentados tras su destacada actuación en el Mundial 2026. Acá te contamos su paso por un club modesto de San Lorenzo.

Orlando Gill se convirtió en la gran figura de la Selección Paraguaya tras su actuación decisiva en la tanda de penales, donde la Albirroja venció a Alemania en una histórica clasificación en la Copa del Mundo 2026 ante la tetracampeona.

El arquero de 1,99 metros fue determinante al atajar dos penales clave y sostener al equipo con intervenciones importantes durante el desarrollo del partido, contribuyendo a la clasificación paraguaya a los octavos de final.

Tras su destacada actuación, su historia personal comenzó a tomar repercusión internacional, marcada por el esfuerzo, la superación y el camino recorrido hasta consolidarse en el fútbol profesional y alcanzar la selección nacional.

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Orlando Gill, en categorías inferiores de la Selección Paraguaya.
Orlando Gill, en categorías inferiores de la Selección Paraguaya.

Una historia de esfuerzo desde San Lorenzo

Gill inició su recorrido en la ciudad de San Lorenzo, donde pasó por clubes como Sportivo Tayazuapé, 13 de Junio de Reducto y posteriormente Sportivo San Lorenzo, institución en la que debutó en la primera división del fútbol paraguayo.

Actualmente, el arquero de 26 años se desempeña en San Lorenzo de Almagro, donde sus actuaciones lo llevaron a ser convocado e integrado a la Selección Paraguaya para disputar el Mundial 2026.

En sus inicios, según su propio relato, alternaba posiciones de campo como delantero o mediocampista hasta que, por su estatura, fue reubicado en el arco.

Orlando Gill con camiseta oscura y amarilla, rodeado de niños en la escuela Tayazuape, posando con expresiones serias.
Orlando Gill, de niño, posa con compañeros en la escuela de fúbtol del club Sportivo Tayazuapé.

Testimonio desde su club formador

En el Sportivo Tayazuapé, el dirigente Luis Santa Cruz Mendoza, conocido como Don Lucho, recordó los primeros pasos del arquero en el fútbol infantil.

“Comenzó conmigo en la escuela de fútbol cuando tenía ocho años. Era un chico humilde. Se le ayudó mucho. Yo le hacía jugar como número nueve (delantero), a veces como número seis (mediocampista), pero un día le dije: ‘Orlando, ¿querés quedarte en el arco?’. ‘Sí, profesor’, me dijo”, comentó y agregó que desde entonces su puesto fue de arquero.

El formador destacó además el acompañamiento comunitario que recibió el jugador en su crecimiento.

“La comisión y los padres le ayudaron mucho acá. Tuvimos que ir a buscarlo en su casa a veces. Hay un señor, su vecino, apodado Pato, que también le traía. Le regalábamos botín. Era un chico pobre y humilde, pero buenazo”, declaró.

Orlando Gill celebra el gol convertido por Julio Enciso ante Alemania.
Orlando Gill celebra el gol convertido por Julio Enciso ante Alemania.

La altura de Gill, un problema durante las infantiles

Don Lucho también recordó las dificultades generadas por su importante estatura, que era cuestionada por los padres de los otros chicos.

“En ese sentido tuvimos muchos problemas, porque hay padres que no entienden. El chico jugaba en regla con su documento, pero había padres de fuera de la cancha que gritaban: ‘Profesor Lucho, enohena pe (sacale a ese) abuelo’. Así me decían porque era grande el chico, era muy grande. Y a veces tuve problemas porque los padres me ponían nervioso y a él también. Pero continuamos así, gracias a Dios”, expresó.

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Hombre alto sostiene un pastel decorado rodeado de personas sonrientes con banderas pequeñas de Paraguay en un ambiente natural.
Orlando Gill celebrando su cumpleaños con su familia.

El dirigente añadió que una de las cosas que se arrepiente y considera como un error con relación a Gill fue no haberlo inscripto oficialmente en su momento como parte del club, al considerar que “el chico pintaba mucho”.

Gill y la Selección Paraguaya afrontarán ahora un nuevo desafío ante uno de los equipos más fuertes del torneo, la Francia de Kylian Mbappé y otras figuras del fútbol mundial.

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