Al desagregar por niveles salariales, los empleados/obreros del sector público figuran con los mayores ingresos en el segundo trimestre de este año, con un promedio de G. 4.932.500, significando G. 694.300 más en cuanto al mismo periodo de 2022. Los hombres alcanzaron G. 5.109.000 (un aumento de G. 577.900), mientras que las mujeres se situaron en G. 4.783.400 (G. 797.800 de aumento). Aunque la brecha persiste, se trata del grupo en el que las remuneraciones femeninas muestran menor distancia respecto a los ingresos de los hombres.

En segundo lugar, figuran los empleados/obreros del sector privado, con ingresos de G. 3.019.700. unos G. 365.000 más con respecto a tres años atrás. Dentro de este grupo, los hombres ganaron en promedio G. 3.084.200 y las mujeres G. 2.880.500. La brecha es de poco más de G. 200.000, lo que confirma que, a pesar de avances, el sector privado mantiene diferencias salariales de género. Al comparar los ingresos con el 2022, los trabajadores recibieron G. 400.000 más y las mujeres alrededor de G. 270.000, tal como se muestra en la infografía.
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El tercer escalón lo ocupan los trabajadores independientes, que percibieron en el segundo trimestre de 2025 en promedio G. 2.623.900, representando una mejora de G. 687.900 al comparar con el 2022. La diferencia por género es mucho más pronunciada: los hombres alcanzaron G. 3.092.000, en tanto que las mujeres se quedaron en G. 1.891.400, lo que marca una brecha superior a G. 1.200.000, reflejando las dificultades que enfrentan las mujeres en el autoempleo, ya sea por barreras de acceso a capital, segmentación del mercado o menor inserción en actividades de mayor rentabilidad.
En el último lugar del ranking se encuentran los trabajadores domésticos, con un promedio de G. 1.621.800, alrededor de G. 150.000 más que hace tres años. Aquí, los hombres percibieron G. 2.144.000, mientras que las mujeres, que constituyen la gran mayoría en este segmento, recibieron G. 1.591.400. Aun cuando se observa un leve aumento, este grupo sigue representando el eslabón más vulnerable del mercado laboral, con salarios muy por debajo de la media nacional.
Si se considera la brecha de los ingresos entre las principales categorías ocupacionales solo del segundo trimestre de 2025, el empleado/obrero público percibió G. 1.912.800 más que el empleado privado (63,4%) y G. 2.308.600 más que el trabajador independiente (88%).
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En conclusión, los datos muestran un panorama dual. Por un lado, el empleo público se consolida como el segmento con mayores salarios y fuerte crecimiento, mientras que el trabajo independiente destaca como el de mayor dinamismo en términos relativos, aunque con amplias desigualdades de género. Por otro lado, el empleo privado avanza con pasos más tímidos y el trabajo doméstico permanece como el más rezagado. El desafío hacia adelante será lograr que las mejoras salariales se distribuyan con mayor equidad y que los sectores de menor ingreso encuentren condiciones para reducir la brecha frente a los de mayor remuneración.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones
