Déficit en el capital humano reduce ingreso laboral en países emergentes

Es necesario generar un círculo virtuoso en el que mayor productividad se traduzca en salarios más elevados.
Es necesario generar un círculo virtuoso en el que mayor productividad se traduzca en salarios más elevados.Arcenio Acuña Rojas

Para el Banco Mundial (BM), el capital humano son los conocimientos, las capacidades y la salud que las personas acumulan a lo largo de su vida y que les permiten desplegar su potencial como miembros productivos de la sociedad. Invertir en las personas a través de la nutrición, la atención médica, la educación de calidad, el empleo y las capacidades ayuda a desarrollar el capital humano, lo que resulta clave para poner fin a la pobreza extrema y crear sociedades más inclusivas.

El organismo menciona que el crecimiento y el desarrollo económicos dependen tanto del capital humano como del capital físico, así como de los factores que afectan su productividad. Las inversiones en ambos tipos de capital se complementan y refuerzan mutuamente. Para ser productiva, la fuerza de trabajo necesita capital físico, como infraestructura, equipamiento y una economía estable y bien administrada. A su vez, una fuerza de trabajo sana y educada puede ganar más e invertir más en el capital físico de una economía.

Los déficits acumulados en salud, educación y desarrollo de habilidades laborales están comprometiendo de manera significativa el potencial productivo de los países de ingreso bajo y mediano. De acuerdo con el reciente informe del Grupo Banco Mundial, estas brechas implican una pérdida equivalente al 51% de los futuros ingresos laborales en estas economías.

El estudio, titulado “Desarrollar el capital humano y medir el progreso: en el hogar, el vecindario y el trabajo”, advierte que el problema no solo persiste, sino que se ha profundizado en los últimos años. Entre 2010 y 2025, 86 de los 129 países de ingreso bajo y mediano registraron deterioros en nutrición, aprendizaje o desarrollo de habilidades de la fuerza laboral. Esto ocurre en un contexto en el que, durante los últimos 15 años, los ingresos promedio han aumentado y la pobreza ha disminuido. Sin embargo, dos tercios de estos países experimentaron retrocesos en al menos uno de esos tres componentes clave del capital humano.

El informe sostiene que revertir esta tendencia exigirá un nuevo enfoque en las inversiones en capital humano, que trascienda la escuela y el sistema de salud. En ese marco, el Banco Mundial lanzó el Índice de Capital Humano ampliado (HCI+), que permite medir la acumulación de capital humano desde el nacimiento hasta los 65 años y estimar cómo las brechas actuales se traducen en pérdidas de ingresos futuros. Por primera vez se puede observar de manera sistemática cómo los avances –o retrocesos– en el mercado laboral inciden en la productividad a lo largo de la vida.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

El informe estructura su análisis en torno a tres entornos clave: el hogar, el vecindario y el lugar de trabajo.

En el ámbito de los hogares, las brechas de habilidades asociadas a las condiciones familiares surgen antes de los cinco años, incluso antes de que la mayoría de los niños comience la escuela en estos países, y se mantienen prácticamente sin cambios durante la adolescencia. El documento concluye que mayores ingresos no compensan entornos de cuidado deficientes, los cuales reducen el rendimiento académico y elevan los niveles de depresión. Asimismo, se identifican altas tasas de disciplina violenta en el hogar, lo que evidencia un margen relevante para mejorar la calidad del cuidado infantil.

Capital humano: principales alertas del Banco Mundial
Capital humano: principales alertas del Banco Mundial

En cuanto a los vecindarios, la nueva evidencia muestra que los niños que crecen en zonas más acomodadas llegan a ganar el doble que aquellos de barrios más pobres, incluso cuando sus padres presentan niveles similares de ingreso y educación. El entorno comunitario incide más allá del acceso a escuelas o centros de salud: la exposición a contaminación, delincuencia o infraestructura deficiente afecta de manera directa la salud, el aprendizaje y el desarrollo de habilidades.

En el mercado laboral, las brechas también son significativas. En los países de ingreso bajo y mediano, los trabajadores autónomos obtienen, por cada año adicional de experiencia, solo la mitad de los ingresos que perciben los asalariados. Al mismo tiempo, el 70% de la fuerza laboral se desempeña en agricultura a pequeña escala, actividades independientes de baja calidad o microempresas, sectores que suelen ofrecer escasa capacitación formal y limitadas oportunidades de aprendizaje en el puesto de trabajo. A esto se suman brechas de participación: alrededor del 50% de las mujeres está fuera del mercado laboral y cerca del 20% de los jóvenes no estudia ni trabaja.

Los datos del HCI+ revelan, además, que países con niveles de ingreso similares pueden presentar resultados muy distintos en capital humano, lo que sugiere que la disponibilidad de recursos no es el único factor determinante. Entre los países con mejor desempeño relativo se encuentran Jamaica, Kenya, la República Kirguisa y Viet Nam. El índice también identifica una brecha de género relevante: cuando se calcula exclusivamente para la población femenina, la puntuación resulta 20 puntos inferior a la masculina, diferencia explicada en gran medida por la menor participación laboral y por la calidad de los empleos.

Norbert Schady, economista jefe de Personas del Grupo Banco Mundial, señaló que las políticas que consideran los determinantes del capital humano en cada entorno pueden mejorar los resultados en nutrición, aprendizaje y habilidades laborales. Conforme con el informe, permitir que más personas desarrollen capacidades a lo largo de su vida puede generar un círculo virtuoso en el que mayor productividad se traduzca en salarios más elevados y en mayores incentivos para invertir en la siguiente generación.

Entre las principales recomendaciones, el Banco Mundial propone fortalecer los programas de educación inicial y de apoyo a la crianza; focalizar intervenciones en vecindarios con mayores carencias; reformar los mercados laborales para ampliar las prácticas profesionales, el cuidado infantil y el aprendizaje en el puesto de trabajo; e integrar los servicios públicos en hogares, comunidades y espacios laborales, junto con una agenda robusta de datos que permita monitorear los avances.

En la próxima edición, se aborda la situación y perspectivas del capital humano en Paraguay.

* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones