La guerra en Medio Oriente está incidiendo en los costos del petróleo y los suministros. En Paraguay, ese efecto se constató en apenas dos semanas, al elevarse los precios del gasoil y las naftas e impactar en toda la cadena de transporte.
En ese sentido, el presidente de la Asociación de Transportistas de Ganado, Gilberto Maldonado, mencionó a ABC que cada vez aumenta el costo del combustible se vuelve inestable (subas de seguido), como en estas últimas semanas, afecta “de manera importante” al transporte de ganado, especialmente por tratarse de cargas de gran porte.
Impacto directo en el flete
Señaló que el impacto directo del combustible en un flete de ganado representa entre el 40% y el 45%, por lo que cualquier variación de precio, ya sea al alza o a la baja, repercute de inmediato en el sector.
“Cuando hay subas tiene un mayor impacto, ya que no se puede ajustar de forma inmediata (trasladar al servicio). Más aún cuando algunas emblemas aumentan los costos más que otras estaciones, ya que no todos cargamos en las mismas empresas”, acotó.
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Manifestó que les preocupa la inestabilidad actual, debido a que el flete de ganado se pacta entre ocho y 15 días antes de concretar el transporte hacia las industrias.
Preocupa la inestabilidad
Explicó que si una empresa de transporte cierra un valor para realizar un traslado, por ejemplo el 25 de marzo, y el servicio se concreta el 30 del mismo mes, pero al día siguiente del acuerdo -el 26 de marzo- sube el combustible, el costo previamente pactado queda desfasado. Esto, aseguró, termina “variando todo el negocio”, obligando al transportista a asumir los gastos y las pérdidas.
Mencionó que, por lo general, los primeros aumentos en la cotización del producto son absorbidos por el transportista; sin embargo, ante un segundo incremento, ya se ven obligados a ajustar el costo de sus servicios. Remarcó que esta “situación preocupa”, ya que no perciben reglas claras para operar.
Asumen pérdidas
“Se fija el valor del flete mucho antes de iniciar el trabajo y en medio te suben el gasoil, cuando te vas a buscar la carga, ya realizas el servicio con pérdidas y tenés que cumplir el contrato. Ya no hay nada que hacer”, reiteró.

Agregó que esta situación afecta a todo el transporte, no solo al de ganado, sino a todo el sector transportista a nivel país, incidiendo en sus márgenes de ganancia, más aún en un país mediterráneo “que se mueve en camiones”.
“Los márgenes del sector no son grandes, todo se mueve con el gasoil. El ganadero tiene camiones que hacen trabajo de campo; los ganaderos que tienen feedlot (engorde a corral) cuentan con tractores para alimentar a sus animales”, explicó.
Afecta a toda la cadena ganadera e industrial
Apuntó que el combustible es un factor transversal a la producción y afecta a toda la cadena: frigoríficos, productores y proveedores de balanceados que distribuyen sus productos a las estancias.
Por el contrario, a diferencia de los buses de pasajeros que implementan medidas como reguladas para enfrentar la suba del carburante, Maldonado señaló que los transportistas de ganado no aplican esas estrategias, ya que dependen en mayor medida de los precios de la carne en las industrias frigoríficas, lo que puede hacer que “viajen más o menos” según la coyuntura.
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En esa línea, indicó que cuando hay buenos valores para el ganado y las condiciones climáticas permiten transitar en las rutas, se realizan más traslados.
“Pero en el último tiempo, con los problemas con los precios entre el productor y la industria, sumado a las dificultades de caminos, especialmente en el Chaco, donde aún existen rutas de tierra, no podemos viajar ni movernos con normalidad”, apuntó.
