El año transcurre y, al cierre de este 2026, el denominado Acuerdo Operativo de 2007 —instrumento técnico que permitió a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) sostener sus costos de generación mediante el uso prioritario de energía excedente— llegará a su fin, de acuerdo con el compromiso que firmaron los gobiernos de Paraguay y Brasil el 16 de abril de 2024.
En el documento titulado “Entendimiento entre el Paraguay y el Brasil sobre directivas relacionadas con la energía de Itaipú Binacional”, dado a conocer oficialmente el 9 de mayo de 2024, establecieron un cronograma de salida que hoy sitúa al país frente a una transición crítica.
El documento señala textualmente que “Brasil y Paraguay aceptan mantener la vigencia de los términos del acuerdo operativo del año 2007 por este período (2024-2026)”. Esta frase, en su momento, fue presentada como un logro diplomático por el Gobierno, dado que el acuerdo había vencido a finales de 2023, pero ahora que se acerca su fecha de caducidad, se debe recordar que terminará una de las mayores ventajas financieras del sector eléctrico nacional.
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El impacto de los US$ 200 millones
La relevancia de este instrumento no es solo técnica, sino financiera. El presidente de la ANDE, Ing. Félix Sosa, ya había advertido en 2024, ante la mesa directiva de la Cámara de Senadores que el valor de este acuerdo no siempre es dimensionado por la opinión pública, pese a representar cerca de US$ 200 millones por año para el país.
Según explicó el alto funcionario en su momento, “ese monto da para celebrar por parte de la ANDE y el país, ya que si eso no ocurriera, sí o sí se tenía que reajustar la tarifa (de la ANDE) para arriba, para los clientes”.
El Acuerdo Operativo permite a la empresa estatal priorizar el uso de los excedentes de la central, que tienen un costo significativamente menor al de la potencia contratada, logrando un “mix” que mantiene el costo medio de generación en niveles competitivos, como el registrado en 2025 de US$ 26,39 MWh.
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El fin de la “preferencia” por los excedentes
El documento de 2007, firmado originalmente en Río de Janeiro, estipula en su ítem C que “será priorizada la utilización por Paraguay de la potencia excedente de la Usina Hidroeléctrica Itaipú”. Asimismo, en su punto F, garantiza que ante la falta de excedentes, Brasil cedería parte de su potencia contratada para cubrir las necesidades locales, siempre que no comprometa su sistema.
Sin embargo, esta situación es vista desde hace años por la margen izquierda como una asimetría que debe terminar. En 2024, el director general brasileño de Itaipú, Enio Verri, fue tajante al señalar la postura de su país: “Una parte de la energía que Paraguay consume ellos pagan la tarifa normal, pero otra parte, que es un excedente, ellos pagan un tercio de lo que es la tarifa, o un cuarto, y nosotros también queremos un poco de justicia en eso”.
Para el Brasil, lo que Paraguay considera un derecho de compensación, ellos lo califican como un subsidio que el mercado brasileño ya no está dispuesto a sostener.
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Hacia el 2027: Un nuevo escenario de mercado
El acuerdo vigente obligó a la ANDE a aumentar su contratación de potencia en un 10% anual entre 2024 y 2026. La Dra. María Antonia Gwynn, exconsejera de la binacional, analizó en el Suplemento Económico de este diario que, a partir del 1 de enero de 2027, el escenario cambia radicalmente: la ANDE deberá contratar “toda su necesidad de potencia”.
Gwynn advirtió que al desaparecer las ventajas del Acuerdo Operativo, se producirá un “importante impacto financiero menos ventajoso a la ANDE”. Como contrapartida a esta pérdida, el Gobierno paraguayo negoció que, desde 2027, la energía paraguaya no consumida podrá venderse directamente en el mercado brasileño bajo sus reglas de mercado.
Para enfrentar este desafío, la empresa estatal apostó a la formación de cuadros técnicos en el mercado eléctrico vecino. El propio Félix Sosa mencionó que cuentan con ingenieros preparados con maestrías en la Fundación Getulio Vargas para este fin. La intención es licitar pequeñas potencias para “ejercitarnos y conocer bien el mercado”, había dicho ya en mayo de 2024, pero hasta ahora no vendió al Brasil ni 1 kWh.
No obstante, la gran duda que persiste es si los ingresos por la venta directa de energía compensarán el sobrecosto de dejar de contar con los excedentes baratos que, hasta este año, evitaron el temido “tarifazo”, pese a los anuncios hechos en 2025 por el entonces ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos y el propio Ing. Félix Sosa.
